DyN 162
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 NA 162
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 La Gaceta de Tucumán 162
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Dos personas murieron en la ciudad de Tucumán y medio centenar resultaron heridas, entre ellos un chico de 16 años cuyo estado era de extrema gravedad, en medio de saqueos y destrozos, mientras la policía provincial continúa sin prestar servicios en reclamo de un aumento salarial.

En ese marco, el gobierno de Tucumán denunció ante la Justicia a los uniformados autoacuartelados y los acusó de "incumplimiento de los deberes de funcionario público y sedición". La causa recayó en la fiscal Adriana Reinoso Cuello, quien de inmediato citó al jefe de la Policía, Jorge Racedo, a prestar declaración informativa sobre la situación.

Al mismo tiempo, el Gobierno provincial dio un ultimátum de 3 horas a los rebeldes para que vuelvan a trabajar en el transcurso de esta tarde. En concreto, les advirtió que podría ordenar a la Gendarmería que desaloje a los manifestantes de la Subjefatura de la fuerza, donde se mantienen acuartelados.

Sin embargo, los agentes rechazaron nuevamente la última propuesta de 8.500 pesos realizada por el gobierno de José Alperovich, que elevaría los salarios en un 35 por ciento. Exigen un sueldo básico de 12 mil pesos.

Según supo Infobae, el malestar entre los uniformados aumentó en las últimas horas, y todo indica que si no se llega a un acuerdo en las próximas horas, durante la noche los incidentes se intensificarían. Por eso, el arzobispo Alfredo Zecca se presentó esta tarde en la Subjefatura para dialogar con los policías. Según La Gaceta, aún no lo recibió ninguna autoridad.

Alperovich brindó este mediodía una breve conferencia de prensa. "Les pido por favor que vuelvan a cuidar a la gente, el pueblo de Tucumán no se merece esto", expresó desde la Casa de Gobierno.

"Estuvimos trabajando hasta las dos de la mañana e hicimos el mejor esfuerzo para que ganen bien, ganarán 8.500 pesos y serán una de las policías mejor pagas del país", dijo.

La capital tucumana se encontraba hoy completamente paralizada, sin clases, con los comercios cerrados y pocos medios de transporte, tras una noche de desmanes y balaceras entre delincuentes y vecinos que intentaban defender sus pertenencias.

La ciudad se encontraba casi sin personas en las calles, vigilada por medio centenar de gendarmes pertenecientes al escuadrón con asiento en esta provincia y unos 350 que llegaron desde Santiago del Estero, por pedido de la Provincia a la Nación.