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Después de una hora y media de demora por las intensas lluvias, finalmente distintas personalidades del mundo y de la política sudafricana, familiares y amigos homenajean al fallecido presidente Nelson Mandela en el estadio Soccer City de Johannesburgo, el mismo escenario en el que apareció públicamente por última vez durante el Mundial de fútbol de 2010.

Frederik de Klerk, último presidente blanco, y quien luchó junto a Madiba contra el apartheid (juntos obtuvieron el Premio Nobel de la Paz), fue uno de los más ovacionados por los miles de sudafricanos que se acercaron para recordar al ex presidente.

Otro que recibió un caluroso afecto por parte del público africano fue el presidente norteamericano Barack Obama, quien luego de protagonizar un histórico hecho al estrechar la mano con su par cubano, Raúl Castro, inició la serie de discursos de los jefes de Estado.

Tras la exposición del mandatario norteamericano tomaron la palabra Dilma Rousseff, y el vice presidente chino, Li Yuanchao, quien en la previa había sido abucheado por la multitud sudafricana.

El homenaje a Mandela, que coincide con el Día de los Derechos Humanos, alberga a 95.000 personas, y es la parte central de una semana de duelo en honor del estadista admirado a nivel mundial, quien falleció el jueves a los 95 años.

El hecho de que los líderes visitantes -se especula que son más de 90- incluya a algunos de países aún en una situación antagónica, como Cuba y los Estados Unidos, agrega algo de picante y resonancia al homenaje.

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, y el ex primer ministro británico Tony Blair también dijeron presente, a pesar de sus diferencias. El mandatario británico ha tildado a Mugabe de dictador, y aseguró que debería ser derrocado; mientras que el presidente africano ha llamado a Blair imperialista.

Tales antagonismos fueron silenciados durante el homenaje a la vida de alguien que puso su fe en la reconciliación en práctica para unir con éxito a una nación multiracial.

"Lo que él hizo en vida, eso es lo que está haciendo en su muerte,

está uniendo a gente de todas las condiciones, de diferentes opiniones, creencias políticas, religiones

", dijo Zelda la Grange, la ex asistente personal de Mandela, a

Reuters

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