Télam 162
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En parroquias, santuarios y capillas de todo el país hubo misas para "frenar la perversa y devastadora fuerza" de las drogas y se rezó por los adictos y por las autoridades que deben combatir el gran negocio del narcotráfico. Incluso en algunas diócesis, como Morón, la oración tuvo carácter ecuménico, ya que se sumaron referentes de distintos credos cristianos. Mientras, en las calles hubo marchas "por la vida".

El "gesto penitencial" fue convocado para este sábado por el Episcopado. Es la primera acción concreta de los obispos para acompañar la "preocupación" expresada hace un mes en un duro documento llamado "El drama de la droga y el narcotráfico", y ratificada esta semana, cuando la Iglesia volvió a pedir medidas "urgentes" para combatir el avance "sin control" del narcotráfico.

"Este gesto tiene un profundo significado espiritual, pero también de cercanía humana con quienes padecen este flagelo", subrayó el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, al explicar por radio el sentido de la jornada.

En la catedral de Buenos Aire, hubo distintos momentos de oración, en los que participó el arzobispo Mario Poli, quien alertó que la droga y el narcotráfico "están dejando un tendal de heridos que reclaman de parte de todos compromiso y cercanía".

En Rosario, en tanto, el arzobispo José Luis Mollaghan llamó a unirse ante "el flagelo permanente de la droga" y para brindar especial atención a los adictos, mientras que pacientes recuperados dieron testimonio de lo que significa "enfrentar con esperanza este mal".

El documento que emitió la Iglesia semanas atrás, al que le siguió un exhorto de la Corte Suprema en similar sentido, colocó a la problemática en el centro del debate. Con la atención concentrada en el tema, el Gobierno anunció la designación del sacerdote Juan Carlos Molina al frente de la Sedronar, la secretaría de prevención de adictos que estaba acéfala desde la salida de Rafael Bielsa. Tras jurar en el cargo, Molina anticipó que trabajará sobre el diagnóstico que hizo la Iglesia.

En tanto, vocero episcopal, presbítero Jorge Oesterheld, celebró el nombramiento de Molina, que conoce "el dolor de los chicos y ha trabajado en el tema de la prevención". De todos modos, dijo: "Hay que distinguir esa tarea, importante sin duda, de la lucha contra el narcotráfico, que es una problemática más profunda y compleja. La Iglesia va a seguir preocupada por este tema y reclamando acciones urgentes a las autoridades".