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Tras conocerse los resultados del último informe PISA elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), prácticamente todos los países de América Latina resaltaron la necesidad de aplicar un cambio "drástico" en sus políticas educativas. Es que  la región ha registrado un importante retroceso educacional. Aunque algunos países, como la Argentina, relativizaron los resultados del estudio desarrollado por el organismo internacional.

El país gobernado por Cristina Kirchner figura en el puesto 59 del ranking PISA, sobre un total de 66 países. Así, retrocedió un lugar con respecto a 2009, cuando figuraba 58. Uno de los puntos más sensibles que señala el informe es que los jóvenes argentinos no comprenden lo que leen. En  cuanto a "comprensión de lectura" Argentina reúne 396 puntos, con una merma de 1,6 puntos.

Al respecto, el ministro de Educación argentino, Alberto Sileoni, y sus pares provinciales, reconocieron errores, pero al mismo tiempo relativizaron la confección del informe al criticar su metodología.

En diálogo con Infobae, Sileoni resaltó las políticas de "inclusión" llevadas a cabo por el gobierno argentino, pero reconoció que todavía hay bastante por mejorar. "Los resultados nos indican que tenemos que seguir trabajando. Era previsible que la inclusión sola no alcanza. El fenómeno del mejoramiento de los aprendizajes tiene que ser sostenido, no se produce a saltos", explicó el ministro de Educación, quien de todas formas relativizó el desempeño argentino al aclarar que "a todos los países americanos no les fue bien".

"Entendemos que la prueba PISA está lejos de reflejar lo que es hoy la escuela argentina y los procesos de la escuela latinoamericana. Pretendemos y pensamos más a la educación para las necesidades de nuestros países como forma de un aprendizaje colectivo y no individual meritocrático. Hay que evaluar los resultados con pruebas paralelas", justificó el ministro de Cultura y Educación de Misiones, Luis Jacobo.

No obstante, el llamado de atención que arrojó el informe también salpica al resto de los países de la región. Aunque la reacción de ellos fue diferente a la argentina.

Colombia, penúltimo país latinoamericano de la lista (puesto 62), fue el país que más retrocedió de la región en los últimos tres años, cayendo diez posiciones con respecto a 2009. Por eso, la ministra de Educación María Fernanda Campo enfatizó que "los resultados son un llamado de atención que debemos tomar en serio, para revisar en qué aspectos estamos fallando y mejorar".

Asimismo, especialistas colombianos en esta materia sostienen que uno de los principales motivos de esta caída se debe a la mala calidad del profesorado.

En esa línea, el vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, fue tajante al sostener que la formación profesional docente "deja mucho que desear". A su vez, el segundo del presidente José Mujica consideró que en la actualidad "no hay una conducción general" de la educación porque existen debates de poder".

En esa línea, fustigó duramente los "corporativismos" que existen en todos los niveles, y que "trancan los avances en la educación".

El presidente Mujica, en cambio, apuntó contra las familias de los estudiantes, aunque al mismo tiempo aclaró que "tenemos problemas con la enseñanza". "No les podemos pedir a los maestros y a los docentes que resuelvan los problemas relacionados a los fracasos familiares, eso es parte del precio caro que estamos pagando hoy", aseveró el presidente uruguayo.

Según el informe PISA, Uruguay está en el puesto 55, cayendo ocho posiciones con respecto a 2009. Asimismo, el país ha retrocedido en todas las áreas: matemáticas, ciencia y lectura.

México es, tal vez, uno de los pocos países que viene avanzando en la última década, aunque todavía se encuentra lejos de la media establecida por la OCDE. El gobierno de Enrique Peña Nieto ocupa la posición 53, e inmediatamente conocido el informe anunció cambios en su modelo educativo. Cabe destacar también que el presidente meses atrás impulsó una histórica reforma educativa para dejar atrás el poderío que poseen los sindicatos en ese país y centrar su iniciativa en mejorar sensiblemente la formación docente.

El secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, aseguró que la educación es un aspecto central en la agenda política de un país y que no hay que dejarla fuera de los temas centrales. En esa línea, el funcionario proyectó que México, para 2018, prevé una reducción de la deserción escolar en el nivel medio superior de 15 a 9 por ciento, con una cobertura de 80 por ciento.

"Necesitamos cambios dramáticos en el sistema educativo". Así resumió la realidad de Perú el ministro Jaime Saavedra Chanduví. El gobierno de Ollanta Humala es el país latinoamericano peor ubicado (puesto 65), aunque registró algunos progresos importantes, como en materia de lectura.

"Estar últimos demuestra que la inversión en educación tiene que ser grande. Necesitamos más profesores, mejor infraestructura, cambios curriculares...", agrega el ministro de Educación, al mismo tiempo que reconoce que todos los cambios que proyecta este gobierno "van a tomar su tiempo".

En cambio, el país mejor posicionado de la región es Chile, que se ubica en el puesto 51, con 423 puntos, aunque sigue debajo de la media fijada por PISA (de 494). La ministra de Educación Carolina Schmidt, lejos de conformarse, planteó la necesidad de adoptar nuevas medidas para mejorar la calidad educativa  y, a su vez, también reconoció que se deben focalizar políticas para los grupos más vulnerables.

Asimismo, la funcionaria resaltó que el foco debe estar en la educación preescolar y avanzar en la mejora de la formación docente. "Es ahí donde están los mayores avances que debemos realizar como país, tanto en la formación inicial como en las condiciones para que los profesores puedan conseguir mejores resultados educativos en el aula", analizó.