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Gilberto Gudiño Millán, director de la Cámara de Comercio y Servicios del Zulia (Ucez), afirmó para el diario La Verdad que prácticamente todos los locales de venta de electrodomésticos se quedaron sin inventario por la intervención del gobierno de Nicolás Maduro.

"La situación es crítica, preocupante. Pasa no sólo con las tiendas de artefactos, sino con todas las de los rubros que son atacados y fiscalizados. Eso permite prever que próximamente estaremos viviendo una crisis sin precedentes, porque las empresas ya están sin stock, lo que indica que para diciembre no habrá productos", alertó.

Gudiño Millán afirmó que por la "política de presión", los comerciantes difícilmente arriesgarán su capital para la inversión en la reposición de la mercancía necesaria.

"Cuando la gente vaya a las tiendas, se va a molestar porque no va a encontrar lo que necesite. Diciembre será crítico realmente, eso nos causa preocupación. Se ha querido endosar esta crisis al empresariado, pero la verdad es que este sistema lo creó el Gobierno. El comercio está afectado, pero al final el consumidor será el más perjudicado", agregó.

El empresariado venezolano está en la mira del presidente Nicolás Maduro. Siempre según su discurso, son los responsables de una guerra económica contra el pueblo. Los acusa de acaparamiento y de "inflar" los precios en detrimento de los consumidores. Días atrás, ordenó la intervención de los comercios de electrodomésticos para eliminar lo que él califica como "sobreprecios". En esa cruzada, ya son un centenar los comerciantes detenidos por el gobierno chavista.

Mientras, miles y miles de venezolanos se agolpan en las puertas de las tiendas con la esperanza de comprar productos con descuentos. En algunos casos, el "precio chavista" es 70% menor al marcado por el comercio. Esa espera ya causó incidentes que terminaron en principios de saqueo.

Los empresarios aseguran estar desesperados. La foto de un comerciante que rompe en llanto mientras los militares lo detienen en el hall central de su tienda ya dio vueltas al mundo. "Yo compré a 60 mil bolívares, no puedo venderlo a seis", gritaba entre sollozos Hakim Riffai.