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Más de 12 años pasaron desde la inauguración del comedor infantil que funciona en la villa Fraga, que se extiende por la calle del mismo nombre entre Céspedes y Teodoro García, que en las primeras horas de este miércoles fue ocupado de forma violenta por un grupo de narcos.


Según la información brindada por parte de la Corriente Clasista y Combativa, quienes se encargan de manejar el comedor al que asisten 450 chicos de la zona, el grupo de personas ingresó a los golpes y con palos amedrentando y corriendo a las personas que allí se encontraban, seis de las cuales resultaron con heridas.


Tras ello, personal policial y del Ministerio de Desarrollo Social porteño comenzaron las negociaciones con ambas partes para buscar la mejor forma de solucionar el problema. Los vecinos de la zona solicitaron la respuesta antes de la caída del sol, ya que más tarde se convierte en "tierra de nadie".


"Llamamos al 911 y recién a las 5 de la mañana vino un subcomisario que nos dijo que no podía hacer nada porque era un problema interno. Después vino el comisario y nos dijo que iba a desalojar a todos, pero hasta ahora no desalojaron a nadie", aseguró la encargada del comedor "La Esperanza", Julia Rosales, en declaraciones a PlazaDeMayo. Oficiales de la Comisaría 37 recibieron la denuncia y asistieron al lugar, pero no lograron sacar a nadie del predio.


Sin embargo, desde la Comuna 15, que tiene intervención en la zona, afirmaron que la venta de drogas en esa villa es un tema de larga data, y varios de los que están protestando son los que venden estupefacientes: "No sé cuáles pueden ser los términos en que se puede negociar con ellos, cuando en realidad deberían estar presos".


Pasadas las 17, cuando la orden de desalojo aún no había llegado para las personas que se encontraban ocupando el lugar, los vecinos comenzaron a lanzar piedras, botellas y sillas contra los efectivos policiales y de infantería que mantenían un cordón separando a ambas partes en conflicto.

Los propios vecinos, varios de los cuales pertenecen a la Corriente Clasista y Combativa, tomaron esa decisión tras la inacción judicial y de los uniformados, en unos serios incidentes que luego se trasladaron a la calle, por lo que la zona aún se encuentra completamente bloqueada.