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Pamela David atraviesa un gran momento. Hace un año dio a luz a su hija Lola, fruto de su relación con el empresario Daniel Vila, y ahora regresó con su programa Desayuno Americano.

Pero la modelo y conductora se sigue preparando para su rol en televisión. Toma clases particulares con Cecilia Maresca y cursa el primer año de periodismo en Cedeba, en un curso intensivo. A pesar de que muchos la llaman "la dueña", ella asegura que tiene un gran trato con sus pares en el trabajo: "Mis compañeros me tratan con mucho respeto y no me hacen diferencias por ser la mujer de Daniel".

En una entrevista con Pronto, Pamela, de 34 años, dio detalles de su relación con el dueño de América, de 60: "Primero vino la admiración, después el sexo y al final el amor, pero no me quiero casar, ya lo hice una vez (con Bruno Lábaque, con quien tuvo a su hijo Felipe) y no funcionó".

"Daniel está enamorado de mí desde hace mucho tiempo, pero lo tenía como un amor platónico. Desde el día uno, nos poníamos a charlar y no se terminaban los temas. Desde el vamos, me sentía cómoda con él y para todas las preguntas de la vida, él siempre tenía la respuesta justa o el consejo perfecto. Me encantaba hablar con él, pero a la vez me angustiaba. Me daba cuenta que nuestra relación no podía ser. Como es el dueño de América, sentía que todo el mundo iba a salir a hablar".

Sin embargo optó por seguir adelante, y aunque "los prejuicios siguen estando", se permitió darle lugar al amor.

Al principio empezaron como un tocuh and go, pero luego se volvieron inseparables.

"No existe la diferencia de edad. El hombre siempre es más inmaduro. Lo primero que me volvió loca de Daniel fue el sexo. Creo que es fundamental y Daniel se preocupa por mí en todos los aspectos, inclusive en el plano sexual, que fue el primero que descubrí, después vino el amor", concluyó.