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Flaco, alto, de piernas largas y con el número 8 en la espalda, un juvenil de 18 años hacía su presentación en Boca, un equipo que contaba con grandes figuras pero no pasaba por su mejor momento.

Era Juan Román Riquelme, quien jugó su primer partido en la Bombonera el 10 de noviembre de 1996 en la victoria por 2 a 0 ante Unión por la fecha 12 del Apertura 1996. Ese día, Carlos Bilardo alineó a Navarro Montoya, Toresani, Cáceres, Fabbri, Vivas, Riquelme, Cagna, Pompei, Latorre, Rambert y Guerra. El enganche fue la figura y se fue ovacionado de la cancha.

Luis Oliveto, árbitro de ese partido, le contó a Infoabe cómo fue el debut de uno de los jugadores más emblemáticos de Boca y que ayer se convirtió en el jugador que más encuentros disputó en el estadio "xeneize", igualando la marca de Silvio Marzolini con 194 presencias.


"Ese día tenía más miedo yo que él, apenas agarró la pelota se convirtió en el dueño de la cancha", dijo Oliveto y agregó que a pesar de su juventud, Riquelme mostró su personalidad desde el primer momento.

"Jugó de 8 pero muy libre, tal es así que fue el organizador de todos los avances de Boca.  Manejó los hilos de todo, terminó siendo la figura de la cancha", explicó el ex árbitro sobre aquella tarde de noviembre.

En su repertorio, Riquelme tocó, corrió, hizo jugar a sus compañeros y le dio la asistencia en el segundo gol a Fernando Cáceres. "De los debuts que me acuerdo debe haber sido el que mejor salió", sostuvo Oliveto.


Cuando el árbitro pitó el final del encuentro, los hinchas presentes en la Bombonera se pusieron de pie para despedir con una ovación a aquel juvenil que luego se convertiría en uno de los máximos ídolos del club.

Ayer, Riquelme recibió una plaqueta de parte de los dirigentes que fue entregada por Silvio Marzolini, a quien igualó en cantidad de partidos. "Es un honor compartir ese escalón con él. Sin dudas, es muy lindo que ese lugar que me gané jugando más de una década ahora sea compartido con un futbolista de su calidad", dijo el ex defensor.

Tras su debut en 1996, Riquelme jugó seis años más con la camiseta de Boca y, junto a Martín Palermo y Carlos Bianchi, llevó al club a la etapa más ganadora de su historia, consiguiendo seis títulos en tres años, con dos Copas Libertadores y una Intercontinental. En 2002 partió al Barcelona.

De esa primera etapa quedará el recuerdo de sus mejores jugadas y de la noche en que tras anotar un gol ante River corrió hasta el medio de la cancha y mirando fijo hacía el palco presidencial patentó el festejo "Topo Gigio", en alusión a la negativa de los dirigentes a escuchar ofertas. "No lo hice por nada en especial, solamente que a mi hija le gusta el Topo Gigio y nada más", dijo el enganche.

      

Luego tendría un breve regreso en 2007, donde ganó nuevamente la Copa Libertadores, y finalmente desde 2008 se mantendría en el club hasta hoy. Su primer tanto se lo anotó a Huracán en una goleada por 6 a 0. En total marcó 51 goles y ganó 11 títulos.