Diez curiosidades de la vida en China

1.- Señalar es mala educación

 Nicolás Stulberg 162
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A la hora de contar a un grupo numeroso de turistas o de querer marcar a otra persona, los chinos lo hacen con el puño cerrado ya que hacerlo con el dedo índice en alto – como es lo habitual – es considerado popularmente como un gesto de falta de respeto hacia el otro.

2.- Cena temprana

Infobae
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El horario de la cena, tanto en casas particulares como en restaurantes, es de 18 a 20. No necesariamente implica que por ello se acuesten temprano, está más bien relacionado con el período que disponen para realizar la digestión. Puede que ésta sea una de las explicaciones para las escasas personas con sobrepeso que se ven en China.

3.- Control de natalidad

 Nicolás Stulberg 162
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Las parejas chinas solo pueden tener un hijo salvo que alguno de ellos o ambos sean hijos únicos. Si solo un integrante de la pareja es hijo único podrán tener 2 hijos, y si los dos fueran hijos únicos hasta 3, es decir, un hijo como cualquier pareja y uno más por cada uno de ellos. Las parejas que no cumplen este requisito y tienen más de un hijo deben pagar un impuesto al Estado de 1.000.000 de yuanes por cada hijo "extra". El tipo de cambio es similar al argentino, es decir, equivale a 1 millón de pesos.

4.- Sin redes sociales

China es uno de los países donde más tecnología y variedad de marcas y productos uno puede encontrar pero eso no va de la mano de la expansión de las redes sociales. A modo de ejemplo, no está permitido navegar en Facebook, Twitter o Linkedin y es muy difícil conectarse a Google y a Gtalk. Es por eso que las comunicaciones siguen siendo la llamada de teléfono y los sms. Una rareza en un país donde se pueden encontrar los mejores teléfonos y tabletas del mercado.

5.- Gan bei – gan bei

 Nicolás Stulberg 162
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Éste término es utilizado a la hora de realizar un brindis. Pero no consiste en un mero saludo, sino que implica además terminar la totalidad de la bebida que cada uno tiene en su copa para luego dar vuelta la misma sobre la cabeza. En la Argentina se lo llama: fondo blanco.

6.- Ciudades no libres de humo

A diferencia de las ciudades europeas, estadounidenses e incluso argentinas, en China está permitido fumar en casi todos los ambientes cerrados. Quienes están acostumbrados a los ambientes libre de humo no solo sienten la molestia en el momento de enfrentar a los fumadores, sino posteriormente cuando queda el olor del tabaco acumulado en los ambientes.

7.- Seguridad

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En la mayoría de las ciudades de China y sobre todo en Beijing no existen problemas de inseguridad. Es materia corriente que las bicicletas y motos estén sin cadena. Los bolsos no requieren especial atención y los teléfonos celulares se pueden dejar con tranquilidad sobre la mesa de un bar que nadie se lo llevará. Tampoco hay asaltos violentos a personas ni a propiedades.

8.- Cirugía de párpados

La nueva moda entre las mujeres orientales es la cirugía en los párpados para poder agrandar la mirada y dejar de lado los ojos más pequeños tan característicos de los orientales. No sucede en hombres, pero las mujeres que piden éste cambio son cada vez más.

9.- Lotería de autos

 Nicolás Stulberg 162
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El parque automotor chino es inmenso pero no tanto en proporción a la cantidad de habitantes que son. Hay más de 1.300 millones de personas y se patentan por año 15 millones de autos. Es producto de una regulación impuesta por el gobierno que pone cupo a la venta de vehículos. Por ejemplo, en Beijing, una ciudad con más de 12 millones de habitantes, sólo se permite vender 20.000 autos por mes incluyendo a particulares y a empresas. Es por eso que se creó una especie de lotería. Cada interesado en comprar un auto se anota en un registro, le dan un número y luego con un sorteo televisado se notifica si salió beneficiado para realizar la compra.

10.- Regateo

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Las compras pueden ser toda una odisea en China. Más allá de la dificultad idiomática son muchos los vendedores que no cierran una compra sin una negociación de precio mediante, es todo un ritual. Están a la espera del comprador con la calculadora en mano. Ellos comienzan ofertando, luego le piden al comprador que escriba su precio y así siguen hasta que logran ponerse de acuerdo. Las diferencias son abismales, un producto de 1600 yuanes puede terminar costando tan solo 100 yuanes. Eso sí, si el comprador logró una rebaja interesante es probable que sea despedido al grito de "tacaño".