Nicolás Stulberg 162
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Pablo Ferreyra fue la "sorpresa" del kirchnerismo en el armado de las listas que competirán en las elecciones del 27 octubre para la Legislatura porteña. La colectora Alternativa Popular, que propone una serie de referentes del progresismo oficialista, como el Partido Comunista, el ibarrismo y algunas organizaciones barriales, lo llevará como cabecera de una boleta que acompañará a los candidatos del Frente para la Victoria para representar a la Ciudad en el Congreso Nacional, Daniel Filmus y Juan Cabandié.


Ex militante del Partido Obrero, cree que su hermano Mariano Ferreyra, el joven asesinado en 2010 durante una protesta por los tercerizados del ferrocarril Roca, "celebraría" su candidatura "desde lo personal", aunque no desde el punto de vista político. Entiende que las críticas a su postulación provenientes del Frente de Izquierda tienen que ver con "una estrategia electoral", y asegura tener "una buena relación" con los dirigentes del PO.


Hace exactamente dos semanas cumplió 34 años. Es fotógrafo, padre de un bebé llamado León -por Trotsky-, y pasó los últimos tres años detrás del reclamo de justicia y verdad por el asesinato de su hermano, con quien compartió tomas de fábricas, marchas y pintadas callejeras, hasta que se alejó del partido en 2004. Hoy, se define como un referente de la lucha contra el trabajo precarizado y un kirchnerista que busca "ampliar y profundizar" la agenda del Gobierno.


IB - Esta candidatura significa su lanzamiento como aspirante a un cargo político. Sabemos que su tendencia es de izquierda, que militó en el Partido Obrero con su hermano y que luego simpatizó con el kirchnerismo. Sin embargo, nunca se definió abiertamente como kirchnerista hasta ahora. ¿Por qué cree que lo eligieron para encabezar esta colectora?

PF - Creo que en los últimos dos años y medio en algunos aspectos me transformé en una referencia con respecto al pedido de verdad y justicia sobre la muerte de Mariano. También he podido aprovechar eso para plantear debates respecto a la democratización de la Justicia, la violencia institucional, y la tercerización laboral. Me parece que estos aspectos, que son complejos y que deberían estar contemplados en las próximas elecciones, han sido los que me han catapultado para ser una personalidad pública. A mi edad tengo una trayectoria que no solo tiene que ver con el apoyo a ciertas medidas del oficialismo, sino que también he militado en periodos fuertes como en el 2001, o en el asesinato de (Maximiliano) Kosteky y (Darío) Santillán. Hoy reconozco que muchas de las medidas del Gobierno han sido de una gran avanzada popular. Y creo que funciono como un puente entre esas dos fechas, entre el 2001 y la explosión de lo que fue el kirchnerismo entre el 2008 y el 2010, con la muerte de Néstor Kirchner, cuando se visibiliza que la juventud militante apoya este proceso.


- De alguna manera el asesinato de su hermano lo hizo retornar a la militancia. ¿Cree que si no hubiera ocurrido lo que pasó estaría en el mismo lugar que está hoy?

Quizás no en el mismo lugar de exposición, pero estaría defendiendo las mismas cosas que defiendo ahora. A partir de 2008, después de la crisis del campo, me pareció que era necesario apoyar con fuerzas al kirchnerismo. El que me conoce sabe que si hay algo que me caracteriza es la coherencia, y que esto forma parte de mi trayectoria anterior al asesinato de Mariano. A pesar de que lo que pasó ponía en  discusión y en crisis muchas de las ideas de estos diez años de gobierno, quise mantener de alguna manera esa coherencia, porque entiendo que hay medidas estructurales a nivel país que se han hecho correctamente, más allá de que uno pueda tener un espacio crítico para algunas de las cosas que desencadenaron en la muerte de Mariano.


- ¿Por qué debería elegirlo el ciudadano porteño?

Creo que vamos a representar una propuesta nueva, militante, con fuerte arraigo en los barrios, donde hay grandes organizaciones que en estos años han luchado contra el macrismo. No vamos a ser oposicionismo al gobierno de (Mauricio) Macri porque sí. Creemos que con una mirada más política, pero orientando los recursos que tiene la ciudad de Buenos Aires, podemos resolver los problemas estructurales de los vecinos, principalmente vivienda, transporte, salud, educación y todo lo que tenga que ver con la cultura de la ciudad.


- ¿Cómo se conforma la lista de Alternativa Popular?

En los primeros lugares, con la presencia de María Elena Naddeo, del Frente Progresista Popular; la participación de Sandra Chmaruk, del PC; el arquitecto Javier Fernández Castro, quien cobró protagonismo en los últimos días porque presentó un proyecto de urbanización de la Villa 31; Aldana Martino, la candidata más joven -19 años-, referente de la toma de colegios en 2010 y dirigente de la agrupación Kiki Lescano; compañeros de La Colectiva, de Cecilia Merchan, que trata la problemática de género, de violencia contra la mujer y del aborto; y el senador del FPV Samuel Cabanchik, entre otros.


- Pero más allá de los nombres, ¿qué los une?

Hace más de dos años que venimos dialogando con diferentes sectores de la Ciudad de Buenos Aires que representan en diferentes comunas la lucha y la resistencia contra algunas políticas del macrismo. Y eso fue lo que nos juntó para pensar que detrás de mi candidatura y reconociéndose mi referencia, podía haber una posibilidad de pelear electoralmente ese lugar.



- Desde el PO y el FIT se criticó duramente su postulación porque aseguran que está utilizando el apellido Ferreyra con fines electorales, algo que usted siempre le achacó al PO. ¿Cuál es su respuesta?

Realmente tengo buena relación con los dirigentes del PO. Creo que corresponde más bien a una estrategia electoral. En el comunicado se invisibiliza mi trayectoria como militante, no sólo en el partido Obrero en su momento, sino también posteriormente en lo que significó el juicio por mi hermano y la referencia que yo obtuve a partir de una militancia fuerte contra la tercerización y la violencia institucional. No tengo ningún ánimo negativo contra los compañeros. Creo que después de esta disputa vamos a poder hablarlo, pero no siento que sea una cuestión personal. Me parece que hacen una caracterización política errada, ya que a mí el propio kirchnerismo me lleva como candidato y me permite seguir complejizando y discutiendo las cosas que venía discutiendo hasta ahora. La cuestión de la tercerización va a estar presente en nuestra campaña, en el marco de que vamos a discutir la precarización laboral en la Ciudad.


- Entonces no está de acuerdo con que se está haciendo un uso del apellido Ferreyra... 

No. Es ridículo remarcarlo, pero es mi apellido, lo llevo hace 34 años y de alguna manera, más allá de la relación con mi hermano, no podemos pensar que el apellido Ferreyra solamente signifique la lucha de Mariano. Como vocero de la familia he sido un actor que ha buscado pensar y abrir la lucha por el juicio y castigo, invitando a otros sectores que no sean solamente la izquierda. No creo que se esté usando el apellido.


- Desde muchos sectores se responsabilizó al gobierno por el asesinato de su hermano. Sobre todo después de que se publicaran las escuchas entre el ministro Tomada y José Pedraza. ¿Lo incomoda esto a la hora de pertenecer al kirchnerismo?

Me parece que la escucha a Tomada no representa, en lo judicial, ningún tipo de involucramiento. Yo tuve en su momento críticas a la escucha, me parece moralmente reprochable. Como familiar, repudio la forma en que se dio esa conversación, medio amistosa. Ahora, judicialmente, no señala mucho más que eso.


- ¿Qué lectura hace, como hombre de izquierda, de las cuestiones que hoy son blanco de críticas desde la oposición hacia el kirchnerismo para atacarlo por ese flanco, como la megaminería, el acuerdo con Chevron, la represión en algunas provincias?

He sido parte del colectivo que simpatiza con el Gobierno, pero que también señala que respecto de algunas medidas importantes se encuentra, no en la vereda de la crítica, pero sí en la vereda de los que quieren discutir esas cuestiones. Entrar en un espacio como el kirchnerismo desde distintos sectores, como el que represento yo, nos da la posibilidad de ampliar la agenda del Gobierno, y algunas cosas con las que no estamos de acuerdo vamos a atacarlas y decirlas.


- ¿Cree que podrá plantar en la Legislatura alguna de las banderas que levantó Mariano -y en su momento usted- desde el PO?

Yo creo que sí. La de la búsqueda del trabajo digno creo que es una de las banderas que vamos a levantar, que coincide con la última bandera que levantó Mariano, que tiene que ver con la discusión sobre la tercerización. Desde otro ángulo, yo no soy Mariano, no tengo los mismos métodos, no ataco los problemas de la misma manera. Me parece que eso es lo único que podría llevar a emparentarme con Mariano en este momento. La lucha contra la precarización laboral es un aspecto interesante y en la ciudad de Buenos Aires podemos lograr erradicar parte de ella.


- Hace poco dijo usted que a Mariano no le gustaría verlo dentro de un espacio cercano al kirchnerismo. ¿Cómo convive con eso?

Uno tiene aspectos diferentes en la vida, está lo político y lo personal. En lo político posiblemente tendría la misma postura, no creo que con la misma virulencia, pero sí la misma postura, que tiene el PO sobre el kirchnerismo, sobre estos años, sobre la candidatura mía. Ahora, en lo personal, estoy seguro que él lo habría celebrado, porque era la herramienta que en mi familia, con él, privilegiamos. Siempre nos pareció que la manera de conquistar cosas, derechos, era haciendo política. Así como yo celebraba cada acción que tomaba él en la militancia, incluso estando alejados políticamente, yo creo que él hubiera tenido la misma actitud.