162
162
 162
162

Poco después de que Samsung presentara oficialmente su reloj inteligente Galaxy Gear, los comentarios positivos como "pequeña joya", "genial" o "este es mi regalo de Navidad" se sucedían en Twitter, pero también las críticas: muy grande, inútil, diseño nada elegante...


Conectado al último smartphone de la compañía coreana por Bluetooth, este reloj de 74 gramos con una pantalla de 1,63'' avisa de la llegada de un email o de las notificaciones en las redes sociales, permite escuchar música, hacer fotos, dictar SMS y realizar llamadas. En resumen, igual que un smartphone, pero en la muñeca, sin sacar el teléfono.


"Hace algunos años nadie habría adivinado que los smartphones tendrían un papel tan importante en nuestro día a día. Creo que los smartwatches pueden convertirse de la misma manera en una parte de nuestra forma de vida", subraya J.K. Shin, responsable de la división móvil de Samsung Electronics.


Shin cree que los dos aparatos coexistirán y que uno no acabará con el otro.


Varios grupos ya realizaron hace varios años una incursión en el terreno de los relojes conectados. Pero no hubo demanda.


Actualmente, dado el número de fabricantes dispuestos a lanzarse a la conquista de este mercado, estos relojes podrían tener éxito. Sobre todo si se tiene en cuenta que los mercados de smartphones y de tabletas empiezan a estar saturados.


Pero, ¿los relojes conectados pueden convertirse en un objeto de nuestra vida cotidiana como lo son los relojes? Annette Zimmermann, analista en la consultora Gartner, lo duda.


"Por ahora, la demanda de los consumidores es muy débil en comparación con cualquier otro aparato móvil. (...) Sigue siendo un producto de nicho y sólo una porción muy pequeña de consumidores reemplazarán su smartphone por un smartwatch en los próximos cinco años", explica a la agencia de noticias AFP.


Ninguno de los relojes presentados hasta el momento funciona como un smartphone autónomo. Pero "incluso como complemento de un smartphone, el despegue de la demanda será limitado", añade Zimmermann.


Según la analista, el precio y el diseño, aspecto en el que se esmera el hipotético modelo iWatch de Apple, tendrán una importancia decisiva.


Las tarifas establecidas son relativamente asumibles, con un precio probable de €299 para Samsung, casi €200 para el Smartwatch 2 de Sony, €180 para el último G-Shock de Casio, pionero en el sector, y u$s150 para el de Pebble, creado gracias a la financiación colectiva de los internautas.


Bitkom, la federación alemana de alta tecnología, es mucho más optimista sobre el futuro de estos relojes.


Según un sondeo, un 38% de los alemanes están interesados en los relojes inteligentes y el 16% ya están seguros de querer llevar uno, lo que equivale a más de 11 millones de compradores potenciales en el país. Se trata principalmente de hombres menores de 30 años.


La consultora Canalys apuesta por la venta de más de 5 millones de este tipo de relojes en todo el mundo en 2014, frente a los 500.000 de 2013, una vez que los gigantes Microsoft, Google y, sobre todo, Apple se sumen a Samsung, Sony o Motorola, ya presentes en el mercado.


"Los relojes inteligentes serán la nueva categoría de productos electrónicos más importante desde que el iPad inauguró el mercado de las tabletas" en 2010, consideraban este verano los analistas de Canalys.


Para seducir al cliente, Samsung juega con la moda. La firma quiere convencer "a aquellos que no compran sólo aparatos para responder a necesidades prácticas, sino también para tener un estilo".


      
Capacidades

Samsung consiguió colocarse por primera vez por delante de Apple con un nuevo producto en una categoría prácticamente nueva. El iPhone y el iPad salieron al mercado mucho antes que sus competidores asiáticos.


El asalto a los mercados con el nuevo Galaxy Gear tiene por tanto un valor simbólico para Samsung, tras años de acusaciones por parte del gigante estadounidense de supuestos plagios que los llevaron hasta los tribunales.


El reloj inteligente está pensado para acompañar a los smartphones de Samsung. Los usuarios podrán recibir llamadas, mensajes y correos, entre otras aplicaciones.


Asimismo, a través de un micrófono y un altavoz, podrán realizar llamadas con manos libres directamente desde su reloj, sin necesidad de tener que sacar su teléfono del bolsillo.


Otra de las características del reloj es su función voice memo, que permite grabar conversaciones importantes o cualquier cosa que creen oportuna, transfiriendo poco después esa información a sus otros dispositivos Samsung Galaxy.


También se podrán capturar imágenes y pequeñas secuencias de video con la cámara de 1,9 megapíxeles instalada en el reloj.


Como cualquier dispositivo que se precie actualmente, cuenta con diferentes aplicaciones preinstaladas como, por ejemplo, un servicio de noticias del New York Times o de la agencia de noticias Bloomberg, así como el popular juego Angry Birds Star Wars.


Saldrá a la venta el 25 de septiembre y será compatible con el Galaxy Note III y el Galaxy S4. Estará disponible en seis colores: negro, gris, naranja, beige, rosa y verde.