El Gobierno denuncio "un golpe institucional de la ultraizquierda y la derecha" en Neuquén

El secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, habló de una "batería mediática de infamia, agravios y mentiras". El gobernador Sapag  afirmó que no hubo represión sino "defensa de la democracia"

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No hubo autocrítica. Parrilli y el gobernador neuquino, Jorge Sapag, cuestionaron a los manifestantes y defendieron la represión policial durante la movilización del miércoles a la legislatura provincial, donde se debatió y aprobó el acuerdo con Chevron para explotar el yacimiento de Vaca Muerta. La protesta terminó con un herido de bala.

Según Parrilli, la "verdad" fue que "un grupo de 150 inadaptados querían hacer un golpe institucional en Neuquén, no querían que la legislatura funcione y acusaban al gobernador".

"Todo fue armado. Qué casualidad que se juntaron la izquierda y la derecha para atentar contra los intereses del pueblo argentino. Para nosotros no es nuevo, ya ocurrió en el 55 y en el 76, pero nosotros vamos a seguir trabajando por la gente independientemente de las elecciones", añadió. "La derecha y la ultraizquierda trataron de generar caos y disturbios", insistió.

El funcionario hizo esas declaraciones en Casa de Gobierno, durante un acto de anuncio de obras ante intendentes neuquinos, en el que participaron también Sapag y el ministro de Planificación, Julio de Vido.

En ese marco, Parrilli le agradeció "al gobernador (Sapag) ya  todos los diputados y legisladores provinciales que votaron a favor del acuerdo y pusieron la cara, el pecho, para llevar adelante esta propuesta". Y acusó a "Clarín y La Nación" de llevar adelante "una batería mediática de infamia, agravios y mentiras".

A su turno, Sapag  criticó que "120 encapuchados con bombas molotov o morteros quieran expresarse de esta manera". Y concluyó con una ironía: "Una cosa es represión y otra, defensa de la democracia. La policía está para prevenir, no para dejar pasar a los violentos y darles un certificado de honor".