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Los británicos, igual que Francia, iban ser los principales contribuyentes occidentales junto a los estadounidenses gracias a los medios de los que disponen en el mar Mediterráneo: un portahelicópteros, dos fragatas, un submarino dotado de misiles de crucero y su base en Chipre.

Estados Unidos, ahora más que nunca en primera línea, no ha dejado de reforzar los efectivos desplegados frente a las costas sirias, donde cuenta con cinco destructores con misiles de crucero capaces de efectuar ataques selectivos contra depósitos de municiones o infraestructuras estratégicas del régimen de Bashar Al Assad.

El USS Stout está en camino para unirse en esta zona al Mahan, el Ramage, el Barry y el Gravely, indicó el jueves un responsable estadounidense de Defensa.

La Marina de Estados Unidos mantiene en secreto el número de misiles Tomahawk con los que cuenta cada uno de estos buques, pero la mayoría de los analistas navales calculan que 40.

El Ejército estadounidense también dispone de dos bases aéreas en Turquía, en las ciudades de Izmir e Incirlik.

Además, varios buques del 26º cuerpo expedicionario de marines fondean en un puerto de Emiratos Árabes Unidos y los portaaviones Truman y Nimitz están en el norte del océano Índico.

Francia, el único país europeo que en este momento parece dispuesto a intervenir, tiene en el Mediterráneo fragatas portahelicópteros, mientras que el portaaviones Charles de Gaulle está en su base del puerto de Toulon (sureste).

París también dispone de aviones en Djibuti (siete Mirage 2000) y Abu Dhabi (seis Rafale).

En la región, Turquía, que cuenta con el segundo Ejército más numeroso en el seno de la OTAN después de Estados Unidos, podría desempeñar un papel importante si la intervención se extiende.

En teoría, podría ofrecer la participación de sus Fuerzas Armadas, es decir, unos 510.000 hombres, y una aviación de 354 aparatos de combate, principalmente F-16 estadounidenses.

Turquía acoge, en su territorio, sistemas de defensa antimisiles Patriot entregados por los ejércitos estadounidense, alemán y holandés, en el seno de la OTAN, para protegerla de los misiles sirios. La participación de los países del Golfo debería ser escueta: sin apoyo material, pero con apoyo político.