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Fátima fue herida durante un bombardeo en su localidad natal de Deraa, en el sur de Siria. Fue internada a finales de julio en el hospital Ziv de Safed, y no cesa de elogiar al personal médico israelí.

"Demuestran gran respeto hacia nosotros. Que Dios los proteja", afirma, sentada en su cama, a dos pasos de la de su hija de ocho años, también herida.

Pero esta madre de nueve hijos, de 41 años, no puede esconder su nerviosismo a la idea de ser asociada a Israel, un país técnicamente en guerra con Siria desde las guerras de 1967 y 1973. Por ello pide que no se cite su verdadero nombre ni que se fotografíe su rostro.

Fátima forma parte de los más de 100 sirios hospitalizados en Israel, la mayoría en los hospitales de Safed y Nahariya.

Según el director adjunto del hospital de Safed, Calin Shapira, el gobierno israelí entrega cerca de un millón de dólares para la atención de los heridos sirios.

Fátima no sabe cómo llegó a Israel. Se hallaba en su casa cuando un obús de mortero cayó sobre la vivienda, hiriéndole a ella y a su hija.

"La explosión me dejó conmocionada, y no me acuerdo cómo llegué aquí, o quién me evacuó. Sólo me acuerdo de que la  gente me ayudaba a levantarme, y luego me encontré aquí, en un hospital israelí", relata.

Su vecina de habitación, de 15 años, también originaria de Deraa, tuvo menos suerte y perdió las dos piernas en un bombardeo.

En el servicio de cuidados intensivos, justo al lado de la habitación de las tres mujeres, está acostado un joven sirio, con una bala en el estómago.

Pero pese a la creciente tensión entre los dos países, todos los sirios que llegan al hospital son automáticamente atendidos, explica Shapira.

"Poco importa de dónde vengan. Los acogemos en el hospital y los tratamos con compasión. Uno de los principios de la profesión médica es curar, independientemente de cualquier otra consideración", explica el director adjunto del hospital.

"La mayoría de los heridos procedentes de Siria son civiles inocentes, entre ellos, muchas mujeres y niños que no participaron en los combates", añade, y precisa que los heridos son llevados al hospital por el ejército israelí.

"No sabemos de dónde viene o quiénes son. Lo único que sabemos es que no formaban parte de las fuerzas de (Bashar) al Assad", el presidente sirio, agrega.

El ejército israelí asegura haber evacuado a decenas de sirios heridos, autorizados por razones humanitarias a pasar la línea de alto el fuego entre Israel y Siria, en el paso de Quneitra, hacia el hospital Ziv, situado a unos 40 km de ahí.

"Cuando están en condiciones de salir del hospital, los sirios son de nuevo entregados al Ejército, que los lleva de vuelta a Siria, pero no sé a dónde", precisa Shapira.