162
162

Bien vale la "Semana de la prevención del síndrome urémico hemolítico (SUH)" para recordar las vías de contagio de esta enfermedad, que afecta a niños hasta los seis años y que, no tratada a tiempo, puede causar la muerte.

El SUH, también denominado síndrome hemolítico urémico (SHU), internacionalmente haemolytic-uraemic syndrome (HUS), es una enfermedad que se caracteriza por insuficiencia renal, anemia hemolítica, trombocitopenia y defectos de la coagulación. Es la consecuencia de toxinas bacterianas que producen lesiones en los pequeños vasos sanguíneos que afectan fundamentalmente al riñón, pero también al sistema nervioso central y al aparato gastrointestinal.

La doctora María Gracia Caletti (MN 31773) es nefróloga pediatra y consultora honoraria del Hospital Garrahan y explicó a Infobae que "es una enfermedad transmitida por los alimentos, que hoy se conoce que la causa es la bacteria Escheriquia coli enterohemorrágica".

Tras aclarar que la cepa que la provoca es la O157:H7 y que afecta principalmente a niños de hasta seis años (con un promedio de 24 meses), la especialista contó que "afecta un poco más a las nenas que a los nenes".

La fuente principal de contagio es la carne vacuna. Se considera que la ingestión de carne insuficientemente cocida es la mayor vía de contaminación, especialmente las comidas en cuya preparación se utiliza carne picada. "Esto se debe –explicó Caletti– a que la bacteria se encuentra en la superficie y la carne al ser picada la introduce en el centro del producto".

En este sentido, aclaró que el 60% de los casos son por el consumo de carne, debido a que nuestro ganado es "portador sano del coli". Y precisó: "La bacteria muere a los 75º, pero insistimos en que en el consumo de carne picada hay que asegurarse de que la temperatura llegue a 90º en el interior de hamburguesas, albóndigas, panes de carne, etc., y esto se logra cuando al cortar el jugo que sale es de color gris y no rosado".

Otra de las formas de contagio ocurre, también, durante la preparación de los alimentos y la inadecuada higiene de todos aquellos elementos que hayan sido utilizados en las preparaciones de las carnes vacunas en sus distintas variedades. "No debe usarse el mismo cuchillo con el que se cortó carne cruda con vegetales que van a consumirse crudos, así como tampoco es recomendable cortar las verduras para una ensalada en la misma tabla en la que se maniobró carne cruda", explicó Caletti, quien dio otro consejo acerca de la manipulación de la carne: "La carne en la heladera tiene que estar abajo y en recipientes tapados para evitar que la sangre que pudiera caer no lo haga en alimentos ya preparados, como una tarta".

Asimismo, la leche y los productos lácteos no pasteurizados y el agua no potabilizada pueden considerarse otras fuentes de infección, como también la interrupción de la cadena de frío de los alimentos.

Y para el final, la especialista habló de una vía de contagio poco difundida: el agua de las piletas de natación. "Hay que tener la seguridad de que el agua esté clorada, sobre todo en natatorios donde concurren bebés, ya que estos suelen tener pequeñas pérdidas de materia fecal y es muy común que otros traguen agua y se produzca así el contagio", aseguró.

Síntomas y señales de alarma

 162
162

Los síntomas tempranos son:

* Fiebre

* Vómito y diarrea

* Sangre en las heces

* Irritabilidad

* Debilidad

* Letargo

Los síntomas posteriores son:

* Gasto urinario bajo

* Gasto urinario nulo

* Palidez

* Magulladuras

* Hemorragias subcutáneas en forma de pequeños puntos rojos (petequias)

* Coloración amarillenta de la piel (ictericia)

* Disminución del estado de conciencia

* Convulsiones

Caletti destacó que dado que en casi el 20% de los casos se ve comprometido el sistema nervioso central, "el tratamiento siempre requiere internación para prevenir que el cuadro se agrave en la casa. En cuanto se sospecha SUH, se interna". Esto es porque el 50% de los niños requiere diálisis mientras dure la etapa aguda, o bien "en los casos que presentan crisis hemolítica hay que transfundir".

"El proceso de la bacteria es autolimitado (los antibióticos están contraindicados) y el niño suele evolucionar entre tres días a una semana. Lo que puede llevar más tiempo según la gravedad es la insuficiencia renal", destacó la especialista, quien remarcó que "la mortalidad actualmente ocurre entre 3% y 5% de los casos y muchas veces depende del nivel de complejidad del lugar de internación".

La importancia de la prevención

Este síndrome, que fue descripto por primera vez por Gasser y Col en Suiza, en 1955, y cuyos primeros casos en la Argentina fueron estudiados por el doctor Carlos Gianantonio a partir de 1964, tiene en la segunda semana de agosto de cada año su semana de prevención, por iniciativa del legislador porteño Daniel Lipovetzky, en conjunto con Bruno Screnci Silva y José Luis Acevedo.

Caletti remarcó que los costos de tratamiento actualmente rondan los 350 mil pesos por cada paciente. Y un relevamiento mostró que "el país tuvo en los últimos seis años 3.470 casos, hasta diciembre del año pasado".

Existen en la Argentina alrededor de 400 nuevos casos por año, constituyendo al país como el de mayor incidencia en cantidad de casos por habitante en el mundo.

De ahí que la prevención sea la mejor medida que se puede tomar respecto de esta enfermedad. Conocer sencillos procedimientos y medidas de higiene para tener en cuenta en la manipulación y preparación de los alimentos puede, literalmente, salvar la vida de tu hijo.