La escena es dramática: una familia feliz de peces payasos vive bajo el mar. Mamá y papá están cuidando sus huevos hasta que un predador ataca el nido, devora a la madre y todos los huevos, excepto uno, del que nacerá Nemo.

Su padre será el responsable de cuidar a ese pez payaso que nació con un defecto en su aleta, pero la historia que cautivó a millones de niños y adultos no responde a la reacción de la naturaleza.

El biólogo Patrick Cooney, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte ha publicado en su blog que la historia debería continuar con la transformación del padre en hembra dominante unos dos meses después de la muerte de la hembra madre. En cambio, Nemo podría mantenerse como macho, tal como ocurre con la especie del pez payaso en la realidad.

"Los peces payaso cambian de sexo según el entorno social", explica el profesor Justin Rhodes, del Departamento de Psicología de la Universidad de Illinois. "Hemos hecho el experimento de poner en una pecera a una pareja de peces payaso, macho y hembra. La hembra es dominante y siempre más grande que el macho. Las crías no tienen identificación sexual. Hemos quitado a la hembra de la pecera, y tiempo después el macho se convirtió en hembra dominante".

"El pez payaso tiene tanto tejido testicular como ovárico" explica el experto, y detalla que el cambio de sexo se produce en función del ámbito social.

En el caso de Buscando a Nemo, la historia hubiera sido que el padre, al no encontrar otra pareja hembra, se convirtiera él en hembra.

Disney siempre dejó en claro que la historia es puramente ficticia y el argumento fue pensado para la película, no con motivos formativos.