AP 162
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El Papa dio su mensaje, parte en italiano, parte en español. Recordó su infancia, cuando iba al Gasómetro con su familia. Y la campaña del año 46. Habló también de la violencia, de la contribución del deporte a la paz social y de la necesidad de no perder el espíritu amateur. Finalmente, pidió que recen para que también él, "en la cancha" en que Dios lo ha colocado, pueda hacer "un partido honesto y valiente por el bien de todos".

Este es el texto completo, traducido.

 

Queridos amigos,

Les agradezco esta visita, en ocasión del partido amistoso entre los Seleccionados Nacionales de fútbol de Italia y Argentina. Será un poco difícil para mí hacer de hincha, pero por suerte es un amistoso... y que sea verdaderamente así, ¡se los ruego!

Agradezco a los dirigentes de la Federación Italiana de Fútbol y a los de la Federación Argentina. Saludo a los atletas de ambos Seleccionados Nacionales.

Ustedes, queridos jugadores, son muy populares: la gente los sigue mucho, no sólo cuanto están en la cancha sino también afuera. ¡Esta es una responsabilidad social! Me explico: en el juego, cuanto están en la cancha, hay belleza, gratuidad y compañerismo. Si a un partido le falta eso pierde fuerza, incluso si el equipo vence. No hay sitio para el individualismo, sino que todo es coordinación para el equipo.

Quizá estas tres cosas: belleza, gratuidad y compañerismo, se encuentran resumidas en un término deportivo que nunca se debe abandonar: diletante, amateur. Es verdad que la organización nacional e internacional profesionaliza el deporte, y así debe ser, pero esta dimensión profesional no debe jamás dejar de lado la vocación inicial de un deportista o de un equipo: ser amateur, diletante. Un deportista, aún siendo profesional, cuando cultiva esta dimensión de "diletante", hace bien a la sociedad, construye el bien común a partir de los valores de la gratuidad, del compañerismo, de la belleza.

Y esto nos lleva a pensar que, antes de ser campeones, ustedes son hombres, personas humanas, con sus cualidades y sus defectos, con su corazón y sus ideas, sus aspiraciones y sus problemas. Y entonces, aunque sean personajes, siempre siguen siendo hombres, en el deporte y en la vida. Hombres, portadores de humanidad.

A ustedes, dirigentes, quisiera darles un aliento por su trabajo. El deporte es importante, ¡pero debe ser verdadero deporte! El fútbol, como algunas otras disciplinas, se ha convertido en un gran negocio. Trabajen para que no pierda el carácter deportivo. Promuevan también ustedes esta actitud de diletantes que, por otra parte, elimina definitivamente el peligro de la discriminación. Cuando los equipos van por este camino, el estadio se enriquece humanamente, desaparece la violencia y vuelven a verse las familias en las tribunas.

(A partir de aquí el Papa siguió su mensaje en español)

Yo recuerdo que de chicos íbamos en familia al Gasómetro, íbamos en familia, papá, mamá y los chicos. Volvíamos felices a casa, por supuesto, ¡sobre todo durante la campaña del 46! A ver si alguno de ustedes se anima a hacer un gol como el de Pontoni, allí, ¿no?

Saludo de modo especial a los directivos y deportistas argentinos. Gracias por esta visita, tan agradable para mí. Les pido que vivan el deporte como don de Dios, una oportunidad para hacer fructificar sus talentos, pero también una responsabilidad.

Queridos jugadores, quisiera recordarles especialmente, que con su modo de comportarse, tanto en el campo como fuera de él, en la vida, son un referente. El domingo pasado hablaba por teléfono con unos muchachos de un grupo, querían saludarme, charlé como media hora con ellos, y por supuesto el gran tema de esos muchachos era el partido de mañana. Iban enumerando a varios de ustedes, y decían: "No, éste me gusta por esto, éste por esto, éste por esto". Ustedes son ejemplo, son referentes. El bien que ustedes hacen es impresionante. Con su conducta, con su juego, con sus valores hacen bien, la gente los mira, aprovechen para sembrar el bien. Aunque no se den cuenta, para tantas personas que los miran con admiración son un modelo, para bien o para mal. Sean conscientes de esto y den ejemplo de lealtad, respeto y altruismo. Ustedes también son artífices del entendimiento y de la paz social, que necesitamos tanto. Ustedes son referencia para tantos jóvenes y modelo de valores encarnados en la vida. Yo tengo confianza en todo el bien que podrán hacer entre la muchachada.

(Retoma el italiano)

Queridos amigos, ruego por ustedes, que puedan llevar adelante esta vocación tan noble que es el deporte. Pido al Señor que los bendiga y a la Virgen María que los proteja. Y, por favor, les pido que recen por mí, para que también yo, en la "cancha" en la cual Dios me ha colocado, pueda gozar de un partido honesto y valiente por el bien de todos nosotros. Gracias.