El Gráfico 162
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En la antesala del partido entre Boca y Newell's por la Copa Libertadores, florece el recuerdo de la final histórica que disputaron ambos equipos en 1986 cuando se enfrentaron para determinar el ganador de la Liguilla pre Libertadores. Una final con partidos de ida y vuelta, como los que se están jugando en esta instancia, y con el "Tata" Martino presente entre los titulares.

Newell's había logrado un triunfo muy importante en la Bombonera en el encuentro de ida. Una victoria por 2 a 0 que lo ponía a un paso de quedarse con la corona y clasificarse al certamen continental. Sin ser más que Boca, el equipo rosarino ganó con dos goles del actual técnico que tiene el conjunto "leproso". Fue Martino el que abrió la historia en el barrio de la Boca.

El conjunto de Mario Zanabria tuvo que viajar a Rosario para intentar dar vuelta la historia y cambiar el destino de la serie que parecía tener a Newell's como ganador. El partido en Rosario se transformó en una película de suspenso y acción. Un guión pensado para mantener al espectador pegado al televisor o comiéndose las uñas en la cancha.

El encuentro empezó mal para Boca. Sialle marcó el 1 a 0 y el 3 a 0 global en la serie. Los hinchas de Newell's comenzaban a disfrutar el triunfo pero el conjunto "xeneize" sacó a relucir toda su garra y, a fuerza de empuje, empató el partido con un penal convertido por Alfredo Graciani.

Cuando faltaban 20 minutos, los dos equipos tenían ocho jugadores y el resultado se mantenía sin variaciones. Todo estaba en calma hasta que un derechazo de Graciani, de pelota parada, se coló en el segundo palo de Scoponi y puso el 2 a 1 global. Diez minutos después Torres pondría el 3 a 1 y en tiempo de descuento volvería a ser el protagonista para marcar el 4 a 1 final, después de un derechazo cruzado.

Lo impensado se hacía realidad. Boca daba vuelta el resultado en Rosario y concretaba su pase a la Copa Libertadores de América. Lo hacía a fuerza de empuje, garra, voluntad. Sin claridad en su juego pero peleando cada pelota como si fuera la última. Boca ganó como le gusta a su gente. Ganó dejando todo en la cancha a pesar de sus limitaciones técnicas.

En el medio de los festejos apareció una camiseta azul y amarilla pero con otra forma diferente a la de Boca. El delantero "xeneize", Claudio Scalise dio la vuelta olímpica con la remera de Central puesta. Se sacó la del conjunto de la ribera y se paseó en plena cancha de Newell's con la camiseta del máximo rival que tiene el equipo rosarino.

Mañana el equipo que conduce Carlos Bianchi buscará el pase a la semifinal de la Copa. En la Bombonera obtuvo un empate sin goles, que la única ganancia que le dejó fue la ausencia del gol de visitante. Boca tendrá que definir en Rosario la historia de esta serie, así como lo hizo en 1986 cuando todos lo daban por muerto.