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Con su participación a favor del régimen de Bashar Al Assad, el movimiento chiita libanés Hezbollah se está convirtiendo en un actor cada vez más importante en la guerra civil en Siria. Su secretario general, Hassan Nasrallah, juró obtener la "victoria" en el vecino país.

Sin embargo, las raíces del "Partido de Dios", fundado en 1982, están en la resistencia contra la ocupación de Israel. El principal aliado y proveedor de armas del movimiento islamista es la dirigencia chiita de Irán.

En los últimos años, Siria era para Hezbollah un país de tránsito para las armas y un aliado en las luchas de poder internas en el Líbano. La organización terrorista tiene un organigrama muy estricto y se encuentra representada en el Parlamento libanés a través de su propio partido.

Cuenta, además, con fundaciones de asistencia social y el canal de televisión Manar TV. En Occidente, lo habitual es pensar solamente en las milicias de Hezbollah, cuyas operaciones llevaron a Estados Unidos a incluir el movimiento en su lista de organizaciones terroristas.

En la Unión Europea (UE), no está considerado así, aunque algunos gobiernos presionan para que se incluya al menos al ala armada. Hasta ahora los gobiernos europeos han sido reacios, por temor a una desestabilización del Líbano y por la falta de pruebas sobre actividades terroristas en el Viejo Continente.

      

No obstante, la organización está también sospechada de estar detrás de un atentado contra un autobús con turistas israelíes en Bulgaria en 2012, en el que murieron siete personas, entre ellas el atacante.

Según sus metas programáticas, la lucha armada contra Israel es el principal objetivo de Hezbollah, que no duda a la hora de realizar ataques explosivos o atentados para conseguirlo.

La fama de Hezbollah aumentó de manera considerable en el mundo árabe después de que el Ejército israelí se retirara del sur del Líbano tras numerosos ataques en el año 2000.

También durante la guerra entre Israel y Hezbollah en el verano (boreal) de 2006 hubo un efecto solidario en los países árabes.

      

Pero la situación cambió cuando Hezbollah amenazó en los años siguientes con usar las armas contra sus adversarios políticos internos en Líbano -algo que además hizo en algunas ocasiones.

Sobre todo los musulmanes sunitas son críticos con un movimiento al que se acusa de estar implicado en el asesinato del ex primer ministro sunita Rafik Hariri en 2005.

Actualmente, Hezbollah ha tomado partido por la figura de Al Assad, a quien consideran un pilar estratégico para defender sus intereses. Los más recientes reportes dan cuenta de la intervención de la organización terrorista en los ataques del Ejército contra la población civil.