El jugador chileno agarró la mano de su rival y se pegó en la cara a propósito. El árbitro lo vio y no lo cobró. Pero Bryan Carrasco debía haber sido amonestado y el referí no tomó esa decisión. Una simulación que quedará en la historia del fútbol. La jugada sucedió en un partido por el campeonato Sub 20.
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