AFP 163
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El panorama en Venezuela es cada vez más tenso. El país está profundamente dividido y, desde Miraflores, no parece haber voluntad de conciliación. Lejos, muy lejos, quedó la promesa de Nicolás Maduro de recontar los votos.

Desde el balcón presidencial, el mismo domingo de su victoria, Maduro dijo estar de acuerdo con la iniciativa del rector del Consejo Nacional Electoral, Vicente Diez, de comenzar una auditoría. Ahora, dos días después, no se abrirán las urnas y Diez será investigado por orden del poderoso Diosdado Cabello.

En este escenario, el opositor decidió desconvocar la movilización para evitar que "el Gobierno infiltre gente". "Ser pacífico no significa ser débil", aseguró el candidato.

"Es el 'por ahora' de Henrique Capriles", asegura la politóloga venezolana Zuleima Añanguren en referencia a la rendición de Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992 cuando intentó derrocar a Carlos Andrés Pérez. Ese episodio catapultó al bolivariano a la presidencia algunos años después. "Capriles siempre sorprende. Cuando pase el momento de tensión, surgirán las contradicciones dentro del chavismo", afirmó.

Argelia Ríos, analista del diario venezolano El Universal, coincide con Añanguren y agrega que la credibilidad de Capriles le garantiza salir bien parado. "Si tiene que meterse preso, lo hará. Ya lo hizo una vez y lo hará de nuevo". Es momento de calmarse para Ríos, ya que la mella en el incio del gobierno de Maduro está hecha. "Capriles no puede permitir que ridiculicen su protesta", insistió.

Capriles, muy hábil, identificó rápidamente el peligro de los espontáneos. No está dispuesto a que se equivoque el camino. "Todo lo que construimos se hizo a base de propuestas, de paz. Fíjense a dónde hemos llegado. Necesitamos calma", dijo en la rueda de prensa concretada tras el anuncio de Maduro que prohibía la marcha opositora. "Los que se salgan de lo pacífico no están conmigo. Es más, me están haciendo daño", advirtió Capriles.

El nuevo escenario de confrontación con los antichavistas le dio un respiro a Maduro. Por un tiempo, no deberá explicar por qué casi un millón de chavistas votó por Capriles.

Cuando se sienten atacados, los "jefes" del PSUV cierran filas. Mientras el chavismo se sienta amenazado por la oposición, respaldará a Maduro. Cuánto tiempo de respiro tendrá, aún no se sabe. Cuando la calma retorne a las calles, las distintas facciones del partido comenzarán a exponer sus diferencias.

El opositor ofreció diálogo para salir de la crisis. Mientras hablaba, Diosdado Cabello amenazaba con procesos legales a dirigentes opositores de instigación de violencia por la muerte de 7 personas en la madrugada de este martes. Los principales blancos de estas "investigaciones" son el propio Capriles y Leopoldo López, dirigente de la MUD que encabezó las denuncias por irregularidades durante los comicios.

"El que no la debe no la teme", respondió Capriles a las acusaciones.