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Yoko Ono. Half-A-Wind Show. Así se titula la exposición que comenzará el 15 de febrero en Frankfurt y culminará el 12 de mayo. Un itinerario que la llevará por el Guggenheim de Bilbao, Humlebaek en Dinamarca y la Krems de Austria. La muestra incluirá un centenar de objetos, incluidos filmes, instalaciones, fotografías, dibujos, textos y música.

Yoko Ono es "una figura casi mítica", valoró el director del Museo Schirn, Max Hollein. "Todos la conocen y reconocen, pero pocos saben de la calidad de su obra artística". Según Hollein, la obra de Yoko Ono tuvo una enorme importancia para el movimiento vanguardista en los años 60 y 70.

Ono fue precursora en el arte conceptual, fílmico y de performance y al mismo tiempo una figura central del movimiento pacifista y del feminismo. La curadora de la exhibición, Ingrid Pfeiffer, reconoció que no fue fácil presentarla. La obra de Yoko Ono tiende a la "inmaterialidad" y sus trabajos consisten más de ideas, textos, acciones y música.

A sus casi ochenta años, Yoko Ono sigue siendo creativa. Para el Museo Schirn desarrolló un nuevo trabajo titulado Moving Mountains y un día antes de la apertura de la muestra se repetirá una acción del año 1965, la Sky Piece to Jesus Christ, en la que músicos son vendados con gasa mientras interpretan una pieza.

Yoko Ono nació en 1933 en Tokio. Creció en Japón y Estados Unidos y estudió filosofía, composición y escritura creativa. En 1969 se casó en terceras nupcias con John Lennon y enviudó en 1980, cuando Lennon fue abatido a tiros por cerca de la puerta de su apartamento en Nueva York.

En la memoria colectiva ha quedado grabada la rueda de prensa que dieron en pijama en una habitación de hotel durante su luna de miel y en la que declararon la paz para el mundo.

La artista estará en Frankfurt presente en la inauguración de la retrospectiva y aclaró que no concederá entrevistas ni dejará que le tomen fotografías.

"En los últimos cincuenta, sesenta años he sido insultada, se dijeron mentiras sobre mí, me mandaron cartas llenas de odio", contó a un corresponsal del diario Frankfurter Allgemeine Zeitung que la visitó en su apartamento de Nueva York, el mismo que compartía con Lennon y donde vive rodeada de arte. El odio lo convirtió "en energía positiva", aseguró. "Tanta que tengo suficiente para doscientos años".