Télam 162
Télam 162

De acuerdo a un trabajo de la consultora Poliarquía que publica en su edición de hoy La Nación, el 81% de la comunidad judía de la Ciudad de Buenos Airez rechaza negociar "de igual a igual" con Irán, más allá del convenio firmado esta semana entre las cancillerías de ambos países para repasar la causa por el atentado de 1994, que dejó 85 muertos y 300 heridos.

Una cifra apenas menor (79%) se opone a dicho acuerdo y lo tildó de grave: el 59% lo calificó de "muy grave" y un 20% "bastante grave", mientras que apenas el 6% lo describió de "poco grave" y el 8% de "nada grave".

En un mismo sentido, el 76% de los consultados se manifestaron "en contra" y "muy en contra" de que los sospechosos iraníes, entre ellos Ahmad Vahidi, el actual ministro de defensa del régimen de Mahmoud Ahmadinejad, sean interrogados en Teherán, como lo estipula el convenio.

Este se trata de uno de los puntos del acuerdo más criticados por Guillermo Borger, titular de la AMIA, quien reclama que la indagatoria se lleve adelante en suelo argentino, como puede ser la embajada de nuestro país en la capital persa, y con la presencia del juez Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal Alberto Nisman.

El trabajo da cuenta además de la desconfianza de las intenciones detrás de este convenio por parte de quienes profesan la religión judía en la Ciudad, ya que el 85% cree que el acuerdo "responde a intereses políticos y económicos de ambas naciones" más que a una voluntad de encontrar y condenar a los responsables de la masacre a la mutual.

De un mismo tenor fueron las críticas lanzadas esta semana por el diputado del Gen-FAP Gerardo Milman, quien afirmó en referencia al convenio que "por este camino no habrá justicia sino comercio con Irán".

"La intención del Gobierno no es la búsqueda de justicia, lo que quiere es seguir aumentando las relaciones comerciales. Sólo en el 2012 las exportaciones argentinas a Irán se triplicaron y creció unos 1.200 millones de dólares", analizó el legislador bonarense.

La influyente revista británica The Economist también señaló al vínculo económico entre los países al analizar la firma del convenio en un duro artículo titulado "¿Un pacto con el diablo?".

"La política intervencionista de Argentina ha obligado a importar cantidades cada vez mayores de energía. E Irán es probable que ofrezca condiciones generosas a cualquier país que quiera desafiar a Occidente para comprar petróleo iraní", razonaba la nota, que enmarcaba el acercamiento con el régimen teocrático dentro de la "política exterior combativa" del gobierno de Cristina Kirchner.