Los diálogos entre Menem y Bush, revelados en documentos desclasificados

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1 de Marzo de 1990. El presidente de los Estados Unidos, George H. W. Bush, atiende una llamada telefónica e improvisa en español: "¿Cómo está mi amigo?". Del otro lado, se escucha un pésimo inglés con tonada riojana. Una combinación explosiva. "I send you an abrazo", dispara Carlos Menem.

Casi 23 años después, un medio argentino tiene acceso a un documento confidencial de la inteligencia norteamericana, desclasificado en 2009, pero guardado en cajones de Washington hasta hace pocos meses. La conversación entre Bush y Menem duró 22 minutos y ahora se transforma en un ejemplo claro de las relaciones entre el ex presidente argentino y la administración norteamericana. La desgrabación fue impresa en papel oficial de la Casa Blanca y fue rotulada como "confidencial". El 21 de agosto de 2009 venció esa denominación y quedó en condiciones de ser abierta.

El documento fue desclasificado por "The National Security Archives", una organización independiente y descentralizada del Gobierno de los Estados Unidos, que se encarga de recopilar y preservar documentos de inteligencia y oficiales de las distintas administraciones. Con sede en Washington, es una de las instituciones que más fomentan el libre acceso a la información y extienden su cooperación a distintos países. La NSA, por sus siglas en inglés, también desclasificó los documentos que mostraron que Estados Unidos no fue neutral en la Guerra de Malvinas.

Según la desgrabación a la cual tuvo acceso Infobae, Menem muestra su desesperación por obtener el apoyo de Bush, 48 horas antes del lanzamiento del fallido "Plan Erman II". A las 18:47, sonó en Los Angeles, California, el teléfono de la residencia de descanso de los Bush. "Quiero decirte, George, que aquí en Argentina la Democracia está garantizada, pero, por supuesto, queremos trasladar esto en progreso económico", sentenció Menem. "Vamos a iniciar severos cambios económicos. El único riesgo es la hiperinflación. Necesitamos ayuda de los Estados Unidos para hacerle frente a este riesgo", agregó.

Sin eufemismos, el presidente argentino no dudó en transparentar el objetivo de su llamado. El "Plan Erman II" formó parte del Plan Bonex y afectó en forma directa a la clase media y baja. "No estamos buscando asistencia económica del Tesoro de los Estados Unidos, pero sí señales oficiales que generarán confianza de los argentinos en el Gobierno y fortalecerán nuestra posición internacional", graficó Menem. Del otro lado, Bush escuchaba atento.

"Quiero ofrecerle mi fuerte apoyo en este esfuerzo, pero éste será más efectivo si viene de otros países cercanos a los Estados Unidos y no justamente de nosotros", le aclaró el presidente norteamericano, luego de autorizarlo a publicar la conversación telefónica. Menem le pidió una declaración de apoyo en forma escrita. La situación del mandatario argentino era compleja: a poco de cumplir un año de gestión al frente del Ejecutivo nacional, no lograba solucionar el descalabro económico. "El objetivo es generar confianza. Una declaración suya es fundamental para este esfuerzo", volvió a repetir, casi en forma de ruego, el riojano, que definió su propio plan como "violento" y que afectaría a los "sectores marginales". Sabiendo esto, Menem aseguró que no tenía otra alternativa: "Es la única forma que tenemos para encarar esta lucha".

Sin meterse en detalles, Bush le aseguró a Menem que "era su amigo" y se comprometió a conseguir apoyo internacional. Incluso lo felicitó por la implementación de un plan que intente combatir la inflación. "A big abrazo", cerró Menem con el acuerdo bajo el brazo. Si todo estaba en orden, recibiría en menos de 24 horas la declaración de Bush.

"Good luck to you, Mr. President", se despidió el norteamericano. Lo que luego se conoció como "relaciones carnales" ya estaba en proceso, pero esa es otra parte de la historia.