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Haisam Mohanna, quien ocupó el puesto de administrativo en la sección consular nacional en Siria hasta hace dos meses, llegó al país para iniciar una demanda contra los dos representantes de la misión argentina en la convulsionada nación de Medio Oriente, a quienes acusa de chantaje, delitos contra la libertad individual y violación de los deberes de funcionario público.

El ex empleado diplomático de 48 años, nacido en Siria y nacionalizado argentino, fue despedido por el embajador Roberto Ahuad en septiembre luego de ser acusado de falsificar visas para permitir el ingreso de ciudadanos chinos a nuestro país, incriminación que Mohanna niega, pese a haber admitido inicialmente por escrito –aunque en carácter de "en disconformidad"– el fraude.

En su primera entrevista a un medio tras su liberación, Mohanna explicó que la admisión se debió a la presión e intimidación de los funcionarios querellados, quienes en un interrogatorio de más de 12 horas en el consulado lo amenazaron con "arrastrarlo" hasta la temible policía secreta del dictador Al Assad si no reconocía el delito.

Para aclarar la situación y buscando ser reincorporado en su puesto de trabajo, Mohanna viajó inmediatamente a la Argentina, donde junto a sus abogados se dirigió a la Cancillería para interiorizarse sobre las acusaciones, y descubrió que no había constancia en el Ministerio de Relaciones Exteriores de su despido.

"No había nada en su contra, nada en su legajo, ningún expediente, ningún sumario administrativo previo, no existía nada", explicó su abogado, Jorge Lobo Aragón. Cuando Mohanna decidió volver a Siria para pedirle explicaciones al embajador por estas inconsistencias, fue apresado por la policía secreta de Al Assad en la ciudad siria de Darra, en la frontera con Jordania, lo que dio inicio a un angustioso periplo.

"Me llevaron primero al centro de detención para extranjeros y al día siguiente pasé a la dependencia anticriminal. Al tercer día me pasaron a un juzgado, en los tres lugares siendo interrogado. Estaba sin agua, sin comida, sin poder comunicarme con nadie más allá de la llamada que pude hacer cuando me ingresaron, en subsuelos con mucha otra gente, todos hacinados. Vi la muerte con mis propios ojos", relata el tucumano.

Mohanna finalmente recuperó su libertad luego de tres días de arresto, período en el que señala ningún funcionario argentino se acercó para interiorizarse de su situación. "Cuando salí, lo hice muy enfermo, muy mal físicamente, muy mal psicológicamente, como también lo estaba mi familia", recuerda el ex funcionario, quien aseguró que es "completamente inocente" del delito por el que se lo expulsó del cargo que desempeñó durante casi 15 años.

Afirmó también que el secretario privado del embajador Ahuad es un hombre sirio vinculado a los servicios secretos, colocado allí sin respetar la reglamentación de contrataciones diplomáticas, y que fue clave en el operativo de su detención gracias a sus contactos. De acuerdo al ex funcionario, Ahuad estaba llevando a cabo una "limpieza" de los empleados de la embajada para reemplazarlos por otros que eran más de su "conveniencia".

Por su parte, su representante, Lobo Aragón, aseguró que la acusación por la emisión de visas falsificadas era una "cama" de Ahuad, ya que su cliente tiene conocimientos de irregularidades e ilícitos cometidos por el embajador argentino en Siria, y que su defendido tiene "todas las pruebas" de estos delitos.