Es la primera cueva en la que un ser humano logró descender más de mil metros. Seis personas murieron en la historia intentando llegar al lago que está en el fondo.

"Estos escaladores son aventureros descendiendo por la emoción de hacerlo", aseguró Robbie Shone al DailyMail, el fotógrafo de la expedición.

      
      

"Esta cueva solía ser considerada peligrosa, pero ahora es mucha más accesible", agregó.

Dada su importancia simbólica, para muchos escaladores es un un rito de iniciación en sus carreras descender hasta el fondo de la Gouffre Berger.

"Es posible descender en un solo día, pero yo preferí acampar y quedarme tres para tomarme el tiempo necesario para hacer mis fotografías", contó Shone.

Fue descubierta en 1953 y en ese momento era la más profunda del mundo entre las conocidas. El mayor riesgo que tiene su exploración es que si llueve mucho puede inundarse. De hecho, así se murieron cinco personas.