Reuters 163
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El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, descartó el jueves un cese bilateral del fuego durante la negociación de paz que iniciará su Gobierno con la guerrilla de las FARC en octubre en Noruega, pese a que el grupo rebelde anunció que será uno de los primeros temas que planteará en la mesa de diálogo.

Horas antes del discurso de Juan Manuel Santos, las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia anunciaron en la capital cubana que plantearán un cese del fuego bilateral apenas se sienten en la mesa de negociación con el Gobierno el 8 de octubre en Oslo, Noruega, en un intento por fortalecer el nuevo diálogo de paz que busca acabar con casi 50 años de conflicto interno.

      


Pero Santos ratificó su posición de no suspender las operaciones militares contra la insurgencia, un día después de la muerte de un destacado líder del grupo rebelde en un bombardeo de las Fuerzas Armadas colombianas. "Les he pedido (a los militares) que intensifiquen su accionar, no va haber ningún tipo de cese al fuego, aquí no vamos a ceder nada hasta tanto lleguemos al acuerdo final, y que eso quede muy claro", sentenció el mandatario en una alocución desde la base militar de Tolemaida donde recibió el apoyo de los comandantes de las Fuerzas Militares a sus gestiones de paz.


En la primera conferencia de prensa de las FARC en una década, celebrada en La Habana, representantes del grupo precisaron la fecha del inicio del diálogo y fijaron posición en torno al proceso, sus antecedentes y sus expectativas. Mauricio Jaramillo, uno de los miembros del secretariado de las FARC, dijo que "el cese del fuego nosotros lo vamos a plantear inmediatamente nos sentemos a la mesa". "Vamos a plantearlo, vamos a pelearlo mejor dicho, vamos a discutirlo ahí en la mesa, pero es uno de los primeros puntos. Tenemos ya un punto definido que es el de tierras, pero también vamos a hablar del cese de fuegos bilateral", explicó.


Pese a que han sido diezmadas por una ofensiva militar, las FARC, acusadas de secuestrar y asesinar a cientos de personas, tienen aún una fuerte presencia en varias regiones de Colombia consideradas estratégicas para el narcotráfico. De acuerdo con las Fuerzas Armadas, ese negocio ilegal es su principal fuente de financiación para sostener su ejército rebelde de unos 8.000 combatientes.

Negociadores de la guerrilla
Jaramillo informó además que su equipo negociador estará encabezado por Iván Márquez, también del secretariado, y José Santrich, del estado mayor central de la organización. "Ellos dos estarán en la nómina de los que van a adelantar las conversaciones con el Gobierno, hasta ahora, próximamente nosotros le daremos a conocer el resto de compañeros que van a estar aquí en la mesa", dijo a periodistas locales y extranjeros en la capital cubana, donde se realizaron durante seis meses las conversaciones preliminares para este nuevo proceso de paz.


Santos y las FARC anunciaron el martes el acuerdo para iniciar los diálogos y ambas partes dijeron que seguirían su lucha. Incluso, el presidente ordenó incrementar la ofensiva contra el grupo rebelde y pidió paciencia a los colombianos ante el eventual aumento de la violencia por parte de la guerrilla.


Un día después, el ministro de Defensa de Colombia, Juan Carlos Pinzón, anunció que en un bombardeo militar en una zona selvática del noreste del país murió alias "Danilo García", cabecilla de una columna móvil de las FARC y mano derecha del jefe máximo Rodrigo Londoño, alias "Timochenko".


Al ser consultados en la rueda de prensa sobre el impacto de ese hecho en las negociaciones de paz, Marco León Calarcá, miembro del comité internacional de las FARC, no hizo una referencia directa sino que insistió en que lo más importante es "desarrollar y preservar este proceso que se inicia". "Estamos en una guerra, conscientes de la importancia de terminar el conflicto social y armado que vive nuestra patria, y hay problemas, para eso estamos sentados en la mesa de diálogo", argumentó.

      


Diferencias sobre el tiempo de negociación
Ricardo Téllez, importante dirigente de las FARC conocido como Rodrigo Granda, rechazó la idea de poner un límite de tiempo a las próximas negociaciones, como en anteriores ocasiones, contrastando con la posición del Gobierno de fijar un lapso.


"No se puede poner un tiempo fatal para la cuestión de los diálogos. Hemos dicho que vamos a tratar por nuestra parte de agilizar todo. Pero no podemos decir que esto se va a arreglar en dos meses, tres meses, e incluso en ocho meses", expresó.

Pero el presidente Santos dijo al anochecer que el proceso no puede ser indefinido y confió en que la negociación de paz que ponga fin al conflicto se pueda concluir en un plazo de "seis, ocho o nueve meses".


Las FARC también rechazaron que enfrenten una división interna por la decisión de negociar con el Gobierno de Santos. "Más que nunca estamos totalmente unificadas las FARC en torno a este proceso que iniciamos", declaro Téllez.

Los integrantes de las FARC también anunciaron que pedirán la incorporación a la mesa de diálogo de Simón Trinidad, un líder de la guerrilla capturado en Ecuador y extraditado a los Estados Unidos, en donde permanece encarcelado.

Santos se refirió al tema y respondió que el proceso tiene que ser serio y realista para que tenga éxito. "Eso no es realista porque eso no depende del Gobierno colombiano", afirmó Santos, un economista de 61 años educado en los Estados Unidos e Inglaterra.


Adicionalmente, las FARC negaron tener personas secuestradas, después de que en febrero se comprometieron a no cometer más este delito para financiar su lucha armada, y aseguraron que no tienen vínculos con el narcotráfico.