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En cada receso, las novedades del mercado de pases suelen generar una enorme atención en hinchas ansiosos por la abstinencia de fútbol. No importa si el interés por un futbolista es sólo un rumor o ya está en etapa de negociación concreta, cualquier dato alcanza para que cada fanático sueñe y empiece a armar un equipo tentativo en una hoja de papel o virtual. Sin embargo, en ocasiones la necesidad económica aprieta y los dirigentes deben ingeniárselas para alimentar la ilusión.

El que eligió una manera original para definir una de las estrategias disponibles fue Daniel Passarella, quien al convertirse en presidente de River dijo que a la hora de incorporar adhería al "pay per view" (pague para ver). Esto significa que antes de comprar el pase definitivo de un futbolista, prefería incorporarlo a préstamo para ver cómo rendía con la camiseta del club y, recién después de ese examen, decidir si valía la pena hacer una erogación mayor.

Mucho de eso se vio en este mercado de pases, en el que los clubes más importantes del fútbol argentino sumaron figuras a préstamo y en las mayoría de los casos se aseguraron una opción de compra; en los que esto no fue posible, siempre queda abierta la posibilidad de renovar el préstamo.

Para que se imponga esta tendencia hay dos razones: una es ver cómo rinde el futbolista incorporado, para luego invertir una suma de dinero más importante; la otra, la imposibilidad de recomprar  a jugadores  de renombre que ya rindieron en el club en un paso anterior pero hoy cuestan demasiado.


BOCA: hasta el momento incorporó Orión, Franco Sosa, Rolando Schiavi y Darío Cvitanich. El único que fue adquirido de forma definitiva fue el arquero: 1.8 millón de dólares más la cesión a préstamo de Christian Cellay; los otros tres llegaron por tiempo limitado.

RIVER: aunque descendió a la B Nacional, el "Millonario" fue el que hizo más ruido por el retorno de nombres rutilantes como Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, quienes llegaron a préstamo y resignaron muchísimo dinero para que la vuelta sea posible; en estos casos particulares, el Kaiser no apeló al "pay per view", sino que no los contrató a plazo porque el club no está en condiciones de hacer gastos grandes.

Sin embargo, Passarella sí pagó préstamo para tener a Agustín Alayes. Y si invirtió en la compra Carlos Sánchez y de Martín Aguirre, fue porque no tenía otra manera de darle el gusto a Matías Almeyda, ya que conseguir un préstamo era imposible. De todos modos, el presidente de River arriesgó lo mínimo posible porque sólo adquirió el 50% de la ficha del uruguayo e incluyó en un combo al ex volante de Olimpo: para contar con ambos desembolsó 2.7 millones de dólares.

SAN LORENZO: llegaron Bernardo Romeo, Emanuel Gigliotti, Diego Martínez, Enzo Kalinski, Gabriel Méndez y Gonzalo Bozzoni. Los tres primeros (delanteros) se incorporaron a préstamo y, salvo Bernie, llegaron "a prueba" con opción de compra; de su rendimiento dependerá si continúan en Boedo. El trío restante está integrado por tres hombres que son una apuesta de dirigentes y cuerpo técnico: por Kalinski (volante), "El Ciclón" desembolsó 412 mil dólares para quedarse con el 42,5% de su pase; en el caso de Méndez (delantero), la gente de Boedo pagó 650 mil dólares por el 60% del pase. Mientras que Bozzoni (defensor lateral) llegó a prueba (sin cargo) y a pedido de Asad.

RACING: la "Academia" no adhirió de manera tan rotunda al pay per view, aunque tampoco se lanzó a negociar con clubes: sumó a Sebastián Saja, que llegó como jugador libre tras desvincularse del AEK de Grecia y arregló de manera directa por tres años (además, cedió sus derechos federativos al club). El club sí aceptó ver y ser vidriera en el caso de Gonzalo Espinoza, volante central de Unión San Felipe de Chile que llegó a través del aporte de un grupo inversor. El único al que le compraron el pase definitivo fue a Agustín Pellettieri (volante), por el que incluso tuvo que pagar 300 mil dólares para que Lanús lo liberara

INDEPENDIENTE: incorporó a  Adrián Argachá a préstamo por un año, con una opción de compra por el 50% de 620 mil dólares (incluye costo de la cesión). Su pase pertenece a Sudamérica de Uruguay. Firmó Marco Pérez, a préstamo por un año, sin opción de compra pero con el 20% de una futura venta a favor de Independiente. Incorporó a Gino Clara, quien llega cedido por 2 años con un 30% de una futura venta en favor del "Rojo". Y arregló a préstamo con Osmar Ferreyra, libre del Dnipro de Ucrania. Su única apuesta fuerte sería por Ernesto Farías, aunque también llegaría a préstamo. Lo dicho, aunque en algunos casos no se consiga opción de compra, queda abierta la puerta de la renovación del préstamo.

ESTUDIANTES: pagó u$s 140.000 para asegurarse el préstamo por un año de José Luis Fernández, incorporó al colombiano Duván Zapata (20) por un año a cambio de 170 mil dólares y se quedó con una opción de compra definitiva. En la misma situación llegó Facundo Coria, a prestamo por un año. Y otro que llegó por tiempo limitado fue Christian Cellay. Además, pagó 350 mil dólares para recuperar por un año a Mauro Boselli; en este caso la prestación positiva parece garantizada y por eso aceptó, aunque no se queda con el pase, desembolsar alrededor de 1.5 millón de dólares entre cargo y contrato del futbolista. Luego sí, invirtió 1.5 millón en Justo Villar y 1.2 millón en el colombiano Carlos Mario Carbonero.

VÉLEZ: es el más particular, o el que mejor entiende la realidad del fútbol argentino, ya que no incorporó (hasta ahora, aunque se espera que sume un nombre resonante) y juntó muchísimo dinero con las ventas: transfirió a Ricky Alvarez al Inter de Italia por 12 millones de euros; y traspasó a Maximiliano Moralez al Atalanta, por 8 millones de dólares.

La realidad es que el "pague para ver" permite reforzarse, sin tener que desembolsar cifras millonarias; en algunos casos se utiliza porque el refuerzo no da garantías de rendimiento; en otros, porque es imposible repatriar a figuras de renombre que valen y cobran fortunas en el exterior. Una realidad, la de no gastar, que se profundizaría si se confirmara (ya)que este año habrá, más allá de los méritos deportivos, muchísimos ascensos y ningún descenso.