Según el diario estadounidense Miami Herald, un ex funcionario guatemalteco confió que los delincuentes se incorporaron a la elite política. Cuestionó que, a pesar de la violencia imperante en el país, aún no surgió un movimiento que exija efectividad en la lucha contra la inseguridad, aplicación de la ley y el fin de la corrupción. Por ello, calificó a la sociedad guatemalteca como frágil.

El artículo sostiene que la gente desconoce "el poder que tienen" los narcos en la realidad, el cual también está presente en el establishment nacional.

En Guatemala, los cárteles encontraron años atrás un país con un estado débil e ineficaz, diseñado por la oligarquía. Con el fin de la guerra civil, en 1996, las fuerzas de seguridad quedaron reducidas cuantitativa y cualitativamente. En la actualidad, sólo forman parte de los cuerpos 15 mil soldados y 26 mil policías a lo que se suman más de 100 mil agentes privados.

El crecimiento de la red del crimen organizado fue facilitado también, en los últimos catorce años, por el fracaso de los sucesivos gobiernos en la lucha contra la impunidad.

El nivel de presencia de los delincuentes mexicanos en el territorio guatemalteco es ejemplificado por la relación entre una familia, de la región de Izabal y Petén, con Los Zetas. El vínculo entre los guatemaltecos -dedicados a la construcción y el transporte- con los narcos fue casi obligatorio.

De acuerdo al texto, los capos mexicanos entregaron un ultimatum: se les unían o deberían realizar un primer pago de 1,5 millones de dólares y luego 700 mil dólares mensuales. La operatoria sería la misma que han emeplado recurrentemente en los los últimos meses de 2010 hasta llegar al control absoluto de Alta Verapaz (ver nota relacionada).

Amplían el estado de sitio contra Los Zetas

El presidente Álvaro Colom decidió alargar por 30 días la medida tras una reunión con alcaldes y líderes civiles del departamento de Alta Verapaz, donde dictó la restricción de garantías individuales el pasado 19 de diciembre.

  

"Yo lo que quiero es poner paz y tranquilidad en Alta Verapaz", declaró el mandatario durante una visita a La Cobán, cabecera departamental donde analizó los resultados con alcaldes y líderes locales.

  

Según el presidente, la prolongación del estado de sitio responde a la necesidad de  afinar algunos aspectos en materia de seguridad para mantener los resultados obtenidos.

  

Colom, acompañado de sus ministros de Defensa y Gobernación, Abraham Valenzuela y Carlos Menocal respectivamente, aseguró que la criminalidad en Alta Verapaz bajó en un 30 por ciento.

  

Agregó que los operativos permitieron la captura de 21 personas en Alta Verapaz y cuatro más en el departamento vecino de Izabal, así como el decomiso de 48 vehículos y una cantidad importante de armamento.

  

El estado de sitio fue decretado para desmantelar las redes del crimen organizado y representó una ofensiva contra el grupo armado mexicano Los Zetas, con fuerte presencia en la región.

  

"Empezamos en Alta Verapaz porque se estaba convirtiendo en un verdadero centro de operaciones de los narcotraficantes, no se hizo antes porque no teníamos información completa y no queríamos tener un show", justificó Colom.

Los narcos tienen mejores armas

Soldados de Guatemala que combaten a cárteles de la droga mexicanos están encontrando que sus armas y equipo son insuficientes, lo que ha despertado temores de un vacío de poder en zonas del país, incluso después de un estado de sitio de 30 días que se extendió el martes.

"El crimen organizado no nos está infiltrando; me duele decir que el crimen organizado, particularmente el narcotráfico, nos tiene copados a toda la región (de Centroamérica)", dijo Colom al Congreso la semana pasada.

"Estamos copados. Y los esfuerzos de cada país no son suficientes para afrontarlos; solo la incautación de armamento que hicimos en Alta Verapaz (por el estado de sitio) es más armamento que algunas brigadas del ejército", destacó.