La cuenta @taxiamsterdam recibe más de 3.500 mensajes diarios. No todos solicitan el transporte, pero el servicio cada vez se vuelve más popular. El promotor de la iniciativa es Dave Kuipers, que, con sólo 24 años, logró combinar la popular red social con su negocio.

La experiencia comenzó a probarse a finales de noviembre pasado, pero recién en diciembre recibió los primeros pedidos. "La edad marca mucho. Se puede decir que el 80% de los clientes que piden un taxi vía Twitter son jóvenes", explica el empresario al periódico local Parool.

"Es muy fácil conectar con potenciales clientes. En Año Nuevo, recibí unos 20 taxi-tweets de pasajeros. Podrían parecer pocos, pero se trata de un buen comienzo para algo que acaba de empezar", advierte.

"Esta mañana llevé a un cliente desde el centro de la ciudad hasta Schiphol (el aeropuerto de Ámsterdam). En el trayecto me contó que me había encontrado gracias a la cuenta de Twitter. Es muy estimulante", asegura.

La única barrera para este próspero empresario holandés son las leyes de tránsito que impiden el uso de los celulares al volante. "Nunca uso mi i-Phone al volante. Siempre lo tengo en el asiento y si tengo que conectarme, hago una pausa, estaciono y me pongo a escribir o a responder a los clientes", afirma.