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Eran cerca de las 18:30 de ayer cuando una tormenta eléctrica de alta densidad se desató

sobre la localidad de Open Door, perteneciente al partido de Luján, adonde la delegación de Racing se trasladó para iniciar la pretemporada.



Fueron entre 3 y 4 rayos los que cayeron previamente al del impacto que causó la muerte de César Nardi (61),

el masajista del plantel desde 2001.



La descarga eléctrica que resultó letal se produjo cuando el rayo encontró un grifo de agua de metal

ubicado en el campo de deportes, que resultó el punto más cercano entre el cielo y la tierra, donde habitualmente estos fenómenos buscan salida.



El paso de corriente eléctrica generó un campo magnético del que Nardi no pudo escapar,

porque además de estar cerca del punto de descarga inicial, también lo estaba de los arcos metálicos utilizados por el plantel, tanto como de una arboleda, zona que en momentos de estas precipitaciones se vuelven un imán.



El rayo impactó de lleno en el masajista y éste cayó al piso instantáneamente, situación a la que luego le prosiguió un

paro cardiorrespiratorio

producido por la fuerte descarga, cuadro del que no pudo salir pese a la rápida asistencia del médico del plantel de Racing.



Tan fuerte fue el fenómeno que la onda expansiva alcanzó a tres jugadores,

Brian Lluy, Mauro Dobler y Valentín Viola, quienes no sufrieron más que aturdimiento y un profundo shock por la muerte de Nardi como por lo que a ellos mismos pudo haberles ocurrido.



La polémica
Los especialistas en pararrayos indican que debe haber uno de estos artificios cada 50 metros,

para asegurar que la función paraguas de los mismos cubra toda la zona de influencia.



En Open Door, al parecer, había uno de estos elementos en el hotel del predio, pero no así en el campo de entrenamiento,

lo que impidió que la descarga se evacuara mediante ese tipo de conductos.



Canchas como la de Lanús o Vélez cuentan con un sistema de protección absoluta.

En el estadio del "Fortín", el campo de juego como sus adyacencias están protegidos por pararrayos ubicados a los cuatro costados, en las columnas de iluminación, que garantizan la máxima cobertura.



La función de estos conductos es la de barrer todo el terreno para que, ubicados estratégicamente, se crucen los radios de cobertura y estos protegan tanto el centro del campo como sus alrededores.