AP 162
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La península coreana, donde se encuentra la última frontera de la Guerra Fría, es una de las zonas más militarizadas del mundo, con cerca de 1,7 millones de soldados entre los dos bandos enfrentados.
Tras los disparos de artillería norcoreanos en la zona fronteriza del Mar Amarillo y la amenaza de realizar nuevos ataques "sin piedad", la península coreana se convertió en el área con mayor riesgo de enfrentamiento militar a gran escala.

El Ejército norcoreano cuenta con más de un millón de soldados frente a 655.000 militares de Corea del Sur y 28.500 de su aliado, los Estados Unidos, presente en la península ante la amenaza norcoreana.
 
Corea del Norte aumentó su poderío militar con la llamada política "Songun". No obstante, la penuria económica que vive el país desde hace décadas no permite que el Ejército norcoreano pueda ser considerado  moderno, ni a la altura de las capacidades conjuntas de Corea del Sur y su aliado norteamericano.

El único país comunista con capacidad nuclear cuenta, paradójicamente, con unas Fuerzas Armadas que se basan en la cantidad, más que en la calidad, para presentarse como una amenaza ante su vecino del Sur.

En la mayoría de los casos, la tecnología utilizada por Pyongyang no supera los estándares de los años de la Guerra Fría, pero su arsenal dobla al de Corea del Sur en aspectos como artillería, tanques o vehículos de transporte de tropas.

Además, cuenta con unos 300 Mig rusos de la época soviética, una veintena de helicópteros y misiles de corto alcance de origen chino, así como aviones de transporte de tropas que, en otros países, serían piezas de museo.

Pero también tiene un arsenal de misiles de corto y medio alcance que, se cree, ronda las 800 unidades y que podría alcanzar Seúl, una ciudad con un área metropolitana de 23 millones de habitantes, la mitad de la población de Corea del Sur.

La capacidad del Ejército surcoreano mejoró notablemente con los años.
Pyongyang dispone asimismo de misiles de largo alcance que podrían llegar hasta territorio japonés capaces de cargar ojivas nucleares, aunque las fallidas pruebas realizadas y el bajo nivel tecnológico de Corea del Norte no permiten asegurar que sean una amenaza real.

Al Ejército de Corea del Sur lo integran 655.000 efectivos, muchos de ellos jóvenes que realizan el servicio militar obligatorio de dos años y medio.

El país puede echar mano además de miles de reservistas, ya que todos aquellos jóvenes que alcanzaron rangos importantes durante el servicio obligatorio y recibieron una paga mensual pueden ser llamados a filas en cualquier momento.

A ellos se suman las Fuerzas de los Estados Unidos en Corea, que mantienen en territorio surcoreano 28.500 soldados listos para el combate y varias unidades permanentes en las cercanías de la Zona Desmilitarizada que, desde el fin de la guerra, en 1953, divide las dos Coreas a la altura del paralelo 38.

A diferencia de Corea del Norte, en el Sur la capacidad del Ejército ha mejorado notablemente con los años. 

Dispone, por ejemplo, de cañones de 155 milímetros en la costa cercana a Corea del Norte y una importante fuerza naval que incluye 14 submarinos y una decena de destructores, según el Instituto de Seguridad Global.

Ante el poderío de ambos vecinos, los expertos temen las consecuencias de una escalada militar entre dos países que, sesenta años después del conflicto que los enfrentó, siguen en guerra técnica al haber firmado un armisticio en 1953 en lugar de un tratado de paz.