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Asthiani, de 42 años, es originaria del norte de Irán. La mujer pertenece a la minoría étnica azerí y no habla farsi, el idioma oficial del país islámico, por lo que su abogado, el defensor de derechos humanos Mohammad Mostafaei cree que la mujer no pudo comprender a fondo los procesos judiciales en su contra.

Mostafei denunció además que la mujer fue obligada a confesar el crimen luego de ser latigada 99 veces, aunque posteriormente se retractó de esa confesión y desmintió haber cometido ningún crimen.

El fallo habría sido determinado arbitrariamente por un tribunal de cinco jueces, por tres votos a favor de la condena. Ninguna evidencia que probara que Asthiani haya efectivamente cometido los delitos que se le imputan fue presentada en el juicio. Tras las apelaciones, la Corte Suprema iraní ratificó el atroz e inhumano castigo.

Mostafei y otras organizaciones de derechos humanos -Amnistía Internacional entre ellas - denunciaron las circunstancias injustas en que tuvo lugar el proceso judicial y la salvaje condena, que viola el derecho humano a no ser sometido a castigos inhumanos o degradantes. Asthiani fue separada de sus dos hijos, que en vano escribieron al tribunal rogando preservar la vida de su madre.

Mostafei afirmó que el público no podrá presenciar la ejecución, por temor al rechazo que pueda generar un procedimiento tan brutal, según refirió CNN. Asthiani sería enterrada hasta el pecho y luego lapidada "con piedras lo suficiente grandes para causarle dolor, pero no tan grandes como para matarla inmediatamente." Su abogado, quien la vio por última vez tras las rejas hace cinco meses, dijo que espera que tal ejecución no tenga lugar y prometió seguir luchando para salvar a la mujer de las piedras.