162
162
"Se trata de uno de los programas más ambiciosos que se  lanzaron en América Latina en cuanto a sus metas habitacionales"

, según Jesús Navarrete, especialista en desarrollo urbano y habitación del

Banco Interamericano de Desarrollo.

El proyecto ya llamó la atención de otros países interesados en atender problemas de falta de vivienda. Técnicos de Caixa Económica Federal

recibieron a autoridades de Angola, Cabo Verde y Mozambique que querían conocer el modelo, y otros viajaron a Venezuela para exponer el programa.

Demóstenes Moraes, director de Habitat Brasil, una organización no gubernamental dedicada a promover la construcción de casas para familias pobres, consideró que el programa brasileño puede servir de modelo para otros países en desarrollo.



"

Aquí se está consolidando un modelo que incorpora subsidios gubernamentales para obtener financiamiento en condiciones adecuadas para familias de bajos ingresos

", asegura Moraes.



Iniciado un año antes de las elecciones de 2010, el programa también refuerza la política social que ayudó a convertir a Lula da Silva en el presidente más popular que ha tenido Brasil, contribuyendo a atraer votos para la candidata que él mismo escogió para sucederlo, la secreteria general del gobierno, Dilma Rousseff.



Lula incluso lanzó una segunda parte del programa, que aspira a construir dos millones de casas entre 2011 y 2014.


"Desde la década de 1970 Brasil no tenía una política habitacional. Este programa inaugura una nueva etapa para erradicar el déficit habitacional", explicó la economista Maria Fernanda Ramos Coelho, presidenta del banco estatal Caixa Económica Federal, que administra el proyecto.



Coelho indicó que de mantenerse la política habitacional lanzada con este programa, Brasil podrá erradicar el déficit de vivienda en una década.



El proyecto habitacional se convirtió en uno de los grandes generadores de empleo desde fines de 2009

, cuando Brasil consiguió crear 995.000 puestos formales de trabajo, en momentos que las economías más desarrolladas perdían empleados a causa de la crisis.



Brasil vivió un proceso acelerado y desordenado de urbanización entre las décadas del 50 y el 70, cuando la industrialización desplazó pobladores del interior hacia las ciudades.



Actualmente el 80% de la población brasileña de 190 millones vive en ciudades, muchas veces en barriadas periféricas pobres conocidas como "favelas"

que son también focos de problemas sociales como tráfico de drogas y delincuencia en localidades como Río de Janeiro y Recife.



El programa habitacional aspira a transformar las favelas en barrios debidamente establecidos con servicios, seguridad y áreas de recreación.



Familias con ingresos de cero a tres salarios mínimos reciben un subsidio de 100%. El auxilio disminuye conforme aumentan los ingresos hasta alcanzar un tope de 10 salarios mínimos por familia. El salario mínimo en Brasil es de 510 reales (290 dólares) mensuales.



La construcción de las casas corre por cuenta de empresas particulares, a las cuales acuden las familias interesadas en adquirir las viviendas.

Las mismas empresas inmobiliarias sirven como intermediarios ante la Caixa Económica Federal para el financiamiento de la construcción.



Según el analista político David Fleischer, de la Universidad de Brasilia, el país pudo asumir este reto por la solidez de su economía, que salió de la crisis gracias a la fortaleza de su mercado interno.