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Muchos de estos efectos son registrados a un nivel plenamente conciente. A modo de ejemplo, podemos citar: la reducción inmediata del poder de compra, la necesidad de un proceso de negociación constante entre compradores y proveedores, cambios en el nivel de demanda y oferta de los productos que afectan los precios. Sin embargo la crisis se mueve también como un fantasma desde las sombras, perturbando silenciosamente nuestras vidas con fuertes consecuencias en nuestros sentimientos, en las relaciones con nuestros seres queridos, nuestras decisiones.

Existen numerosos estudios con relación a los efectos económicos que producen las tasas elevadas de inflación en la economía de un país. Sin embargo, no ha recibido la misma atención el efecto psicológico de la constante variación de precios. Esto se debe, en parte, a la dificultad metodológica que presenta este tipo de investigaciones (elevada cantidad de variables poco controlables).

?Podemos, sin embargo, desde un enfoque descriptivo, identificar cómo nos impactan algunos de estos factores desde una perspectiva psicológica?, dijo el doctor Pablo Hirsch, especialista en Psiquiatría.

Miedo, inseguridad e incertidumbre. Uno de los ejes en que el ser humano basa su desarrollo personal y profesional es su capacidad de tener control sobre su situación actual y futura. A mayor tasa de inflación, menor es la capacidad de las personas para planificar adecuadamente sus finanzas personales, lo que promueve muchas veces sentimientos de inseguridad, incertidumbre y miedo. A modo de ejemplo, en el caso citado, es muy probable que la falta de certeza, sobre si van a estar en condiciones o no de afrontar los gastos de sus hijos, tenga un alto impacto sobre la relación de pareja, su autoestima, su sensación de tener el control, etc.

?Muchas personas carecen de las habilidades cognitivas para manejarse con parámetros que cambian todo el tiempo. Una inflación alta es, en realidad, un cambio relativamente gradual de sistema de moneda. Está muy bien documentada la confusión (y consecuente vivencia de incompetencia) de personas mayores o poco educadas cuando sucede este cambio paulatino?, explicó el profesional, quien destacó que ?la crisis genera fuertes asimetrías en la economía; algunos sectores se ven más beneficiados que otros, las personas varían en su capacidad para tolerar algunos de los cambios bruscos que perciben a su alrededor?.

Otro sentimiento que aparece es el de injusticia: La justicia comprende un conjunto de reglas y normas que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas. En otras palabras, es el arte de dar lo justo o hacer dar lo justo a un individuo, sin tener ningún tipo de discriminación o preferencia hacia ninguna persona.

Para Hirsch, ?en un contexto inflacionario, hay sectores que actualizan sus ingresos mucho más rápido que otros (a modo de ejemplo: sueldos negociados por los sindicatos). Esto genera en mucha gente la sensación de que su situación es injusta y les cuesta entender los motivos por los cuales a otros sectores de la población les va mejor independientemente de las características intrínsecas de su actividad?.

Asimismo, si el individuo tiene edad suficiente para haber experimentado previamente algún contexto inflacionario, es probable que, concientemente o inconscientemente, asocie los hechos actuales con situaciones pasadas y esto tenga algún impacto en su conducta o forma de sentir. ?A su vez, esta conducta puede o ser o no muy adecuada a la situación actual. A modo de ejemplo, un ama de casa decide retirar sus ahorros de banco por miedo a perderlos y gastarlos en un viaje o un inversor decide tomar un crédito en pesos a tasa fija especulando que la inflación suba, en búsqueda de una tasa de interés negativa de acuerdo a su experiencia previa?, dijo el profesional.

Así es que resumió: ?La inflación afecta nuestras vidas, no sólo en términos económicos sino también, como hemos visto, tiene importantes efectos en otros aspectos de nuestra cotidianeidad. La inflación moldea nuestros sentimientos, nuestras acciones y nuestra forma de pensar. Cuanto más conciente tengamos las repercusiones de este proceso, más fácil será afrontarlas y evitar que se generen conflictos tanto a nivel personal como con los demás. Mientras esté fuera de nuestro alcance modificar las variables económicas que afectan la inflación, nuestro gran desafío es cuidarnos, aprendiendo a identificar, manejar y neutralizar los efectos negativos de la inflación?.