AP 162
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El Estado de Denver, Colorado, conmemoró el décimo aniversario de la masacre en la escuela secundaria norteamericana Columbine, perpetrada por dos adolescentes que asesinaron a 13 personas antes de suicidarse.

Una década después de esta tragedia que conmocionó al mundo entero, las banderas de los edificios públicos de Colorado permanecerán a media asta, por orden del gobernador Bill Ritter, quien calificó la matanza como un "hito en la historia de Colorado y de los Estados Unidos".

Anoche se realizó una vigilia con velas en un parque cercano a la institución en Littleton, un suburbio al sur de Denver cuyo nombre permanece ligado a una de las peores masacres de la historia norteamericana en una escuela.

En este jardín público se erigió un monumento en memoria de las víctimas, 12 alumnos y un profesor, asesinadas el 20 de abril de 1999 por dos estudiantes marginados, Eric Harris y Dylan Klebold. Otras 23 personas resultaron heridas en el ataque.

"Es un momento que continuará en nuestros recuerdos, la gente hasta ahora se acuerda exactamente de dónde estaban cuando escucharon por primera vez sobre la tragedia", explicó Ritter.

Pero la masacre, pese a su profundo impacto y al activismo del director cinematográfico Michael Moore -que rodó el documental sobre el caso y en protesta contra las armas Bowling for Columbine, con el que ganó un premio Oscar en 2003-, no logró un síntoma de cambio radical en la legislación sobre las armas de fuego en los Estados Unidos.

Diez años después, y pese a nuevas masacres en centros educativos -como los 32 muertos que dejó un ataque en la universidad Virginia Tech en 2007, poseer un arma en los Estados Unidos sigue siendo un derecho garantizado por la segunda enmienda de la Constitución, defendido por varios legisladores y grupos de interés, como National Rifle Association.

Hoy, la secundaria Columbine permanecerá cerrada. Las familias de las víctimas se reunieron en el anfiteatro del parque "para recordar...para meditar".