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Los hijos del ex embajador argentino ante el Vaticano, Francisco Eduardo Trusso, deberán enfrentar un juicio oral acusados de los delitos de "estafas reiteradas" y "asociación ilícita", según una elevación hecha por el juez de intrucción Juan Ramón Padilla en últimas horas de ayer.
 
La estafa en cuestión habría sido por un total de 10 millones de pesos que los hermanos Francisco Javier (foto) y Juan Miguel Trusso tramitaron para el ex integrante del Arzobispado de Buenos Aires, monseñor Roberto Toledo, quien también será sometido al mismo trámite oral.

El juez firmó el "auto de elevación a juicio", que abarca a monseñor Toledo y los hermanos Francisco Javier y Juan Miguel, todos acusados de "estafa cometida mediante el uso de documento privado falso", que contempla penas de entre un mes y seis años de cárcel.
 
Ramos Padilla hizo lugar, de esta manera, a la acusación del fiscal Patricio Lugones, por hechos que ocurrieron hace más de nueve años y que se enmarcaron en la quiebra del Banco de Crédito Provincial (BCP), vinculado con la curia católica.
 
La causa gira en torno a un préstamo presuntamente fraudulento de diez millones de pesos de una mutual militar al Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires, mediante un "ardid" que "habría funcionado como sustento de la confianza" que generaba su relación con el fallecido arzobispo porteño, cardenal Antonio Quarracino, quien lo consideraba "como un hijo" a Francisco Trusso.
 
En junio de 1997, la Sociedad Militar Seguro de Vida otorgó un préstamo de diez millones de pesos pagados con dos cheques de cinco millones cada uno, en favor del Arzobispado.
 
Ese préstamo, según la investigación, fue gestionado por Francisco Javier Trusso ante el presidente de la mutual militar, capitán de Navío retirado Baltasar Trejo Lema: el BCP era fiador solidario (garante) del préstamo.
 
Ante las dificultades que atravesaba la entidad bancaria, emisarios de la Sociedad Militar recordaron anticipadamente al Arzobispado el vencimiento de la primera cuota de intereses y solicitaron el cambio de fiador.
 
Pero allí se encontraron con que monseñor Roberto Toledo desconoció la operación, adujo que las firmas de Quarracino que habían sido utilizadas para el préstamo habían sido falsificadas y advirtió que el préstamo lo pagaría "Mongo".
 
Los Trusso, según la acusación, habrían gestionado el préstamo "en nombre y representación de Quarracino... con cierta urgencia y premura, a los fines de hacer frente a diversos compromisos financieros contraídos con el exterior".
 
De acuerdo con la descripción de los hechos, fue monseñor Toledo quien cobró los diez millones de dólares mediante dos cheques.
 
El primer procesamiento contra Toledo y los Trusso había sido dictado por el hoy juez federal Sergio Torres, cuando se desempeñaba como titular del juzgado de instrucción número 24, hoy a cargo de Ramos Padilla.
 
Todos los actores que ahora deberán enfrentar el juicio oral y público fueron procesados "en orden al delito de estafa mediante el uso de documento privado falso, temperamento que fue convalidada por la Cámara".

El texto al que tuvo acceso Infobae.com, dice que "en cuanto a Toledo debe decirse que todos los testigos aseguraron que fue el propio Toledo el que hubo de excusar al Cardenal Quarracino por no poder asistir a la mentada reunión. Es junto a Juan Trusso quienes gestionaron la firma del Cardenal en el instrumento, tenían acceso a los sellos verdaderos (...)".