162
162

Un hombre, harto de los ruidos y de la suciedad que dejaba un ratón en su vivienda, consiguió atraparlo. Pero la decisión que tomó para matarlo no fue la mejor de todas, ya que le costó su casa.

Todas las veces que consiguió sacarlo de su hogar, el roedor volvió. Así que cansado de su huésped, decidió quemarlo en el patio de su casa. Para eso juntó algunas hojas y mucho papel y lo metió en las brasas con la ratonera.

En un momento notó mucho movimiento en entre las llamas y era que el roedor intentaba zafar del gancho que lo tenía apresado. Pasados unos pocos minutos, Luciano Mares vio cómo la alimaña se escabullía entre el fuego y se daba a la fuga.

La rata no le dio tiempo y se metió en su cueva. El problema fue que la guarida estaba dentro de la casa, por lo que al rato de haber ingresado comenzó a salir humo de los cimientos.

Atento a esto, Mares tiró agua donde salía el humo, pero sin suerte, ya que al instante el fuego había empezado a quemar su morada, que terminó complemente destruida a causa del incendio que provocó el pobre ratón a quien él atacó primero.