Una historia de dobleces que terminó en debacle nacional

El 10 de diciembre de 1999 el presidente Fernando De la Rúa comenzaba su presidencia de la mano de Carlos ?Chacho? Álvarez. Las esperanzas sembradas por la Alianza, una coalición entre la UCR y el Frepaso, auguraban  un período político próspero en la Argentina. Aunque el final haya sido trágico, como la misma renuncia de Alvarez el 6 de octubre de 2000.

A 5 meses de comenzar el nuevo período presidencial, las cifras de desempleo escalaban a 15%, el nivel más elevado desde 1997. Sin embargo, el puntapié inicial de la crisis fue dado por el escándalo que vivió el Senado en los últimos meses de 2000. Una investigación del diario La Nación afirmaba que los legisladores del Partido Justicialista y de la Unión Cívica Radical habían recibido compensaciones económicas a cambio de la aprobar una ley de reforma laboral.
A partir de este momento, el caso se puso en manos de la Justicia. El juez que lo condujo  fue Carlos Liporaci, quien empezó a interrogar a diferentes miembros del Senado además de pedir el desafuero de ocho senadores ?los justicialistas Emilio Cantarero, Eduardo Bauzá, Ramón ?Palito? Ortega, Angel Pardo, Ricardo Branda, Remo Costanzo, Alberto Tell y el radical Javier Meneghinic.

Más tarde, en el mes de agosto, Carlos "Chacho" Álvarez leyó un anónimo que recibió en el Senado que reafirmaba los rumores de soborno para aprobar la reforma laboral.

Mientras Liporaci llevaba a cabo su trabajo, el ambiente que se vivía en el Senado era crítico, ya que todos los días salían nombres nuevos como presuntos implicados en el soborno.

El 6 de octubre, en medio del escándalo en el Senado, el vicepresidente Carlos ?Chacho? Álvarez renunciaba en protesta por el manejo de la situación por parte del presidente De La Rúa.

La renuncia de Carlos Álvarez a la vicepresidencia  intensificó la inestabilidad del Gobierno de Fernando De la Rúa, que además de no poder solucionar los problemas económicos que arrastraba el país, tenía que hacer frente a una grave crisis política que no hacía más que provocar el desánimo de los argentinos, que tantas esperanzas habían puesto en su Gobierno.
 
Esta es la historia del proyecto político que terminó en una debacle nacional. Sin embargo, la trayectoria de Carlos Alvarez estuvo siempre signada por los caminos sinuosos y hasta casi la traición como forma de hacer política.
 
Carlos "Chacho" Alvarez fue uno de los dirigentes políticos que supo subirse al menemóvil, un ónmibus con el que Carlos Menem recorrió gran parte del país para hacer la campaña que luego, en 1989, lo llevó a la Presidencia de la República.
 
Sin embargo, Alvarez, al poco tiempo, decidió correrse de ese ámbito político, e e integró el "Grupo de los Ocho", que intentó horadar la base política del proyecto menemista. De allí fundó el Frente Grande, que sirvió para integrar la coalición con José Octavio Bordón, quien compitió con el riojano en 1995.
 
De la derrota, el entonces diputado nacional salió disparado hacia otro rumbo político y, posteriormente, selló la Alianza con De la Rúa, que terminó en debacle nacional.
 
En el camino, estuvo cerca de Graciela Fernández Meijide, a quien cuestionó con dureza, y sirvió al proyecto político del jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, a quien también criticó y se distanció.