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Un estudio de la Universidad de Valladolid, que contó con la participación de más de 500 niños, llegó a la conclusión de que algunas series infantiles perjudican «gravemente» la capacidad de pensar de los niños. La exitosa serie japonesa "Dragon Ball" y las que mantienen una estructura narrativa similar se encuentran en este grupo de dibujos animados considerados como peligrosos.

La investigación fue realizada por el director del departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Valladolid, Jesús Bermejo. En la misma se comparó la capacidad entre los participantes de explicar y ubicar en el tiempo y el espacio las acciones de los personajes de la serie "Dragon Ball" y de otra llamada "David el gnomo" .

"Dragon Ball" es la historia de Gokú, un valiente e inocente joven con poderes increíbles que se aventura hacia un viaje místico desarrollado en tierras exóticas llenas de guerreros nobles, princesas hermosas, monstruos mutantes, extraterrestres, villanos y ejércitos crueles, según informa una de las páginas que la serie tiene en la web.

"David el gnomo", en tanto, narra las aventuras de un común gnomo de los bosques que es doctor. David parece tener poderes mágicos cuando cura a gnomos con enfermedades físicas o psíquicas, o animales heridos, donde sus colegas fallan. Por ello, David es llamado desde todas las partes del mundo para resolver casos médicos difíciles. Hasta los gnomos reyes solicitan su consejo.

Mientras que los niños no tuvieron dificultades en señalar las motivaciones de los protagonistas de "David el gnomo", y dónde y en qué momento de la historia se encontraban, eran incapaces de situar correctamente a los de "Dragon Ball" y explicar sus acciones e intenciones.

Esto puede tener «graves consecuencias para la formación del pensamiento infantil» -afirma el investigador-. «El hecho de que un niño que ve 'Dragonball' no consiga ubicar a los personajes ni sepa por qué actúan, contribuye a que entienda después la realidad como algo construido con retazos, un 'collage'».

Bermejo añadió que «el niño se habitúa a no buscar en la realidad las causas de los acontecimientos ni de las conductas de las personas, y no aprende a ordenar las cosas tanto desde el punto de vista temporal como causal».