AFP 162
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Ex empleados de República Cromañón afirmaron anoche que las bengalas halladas en la administración del boliche habían sido incautadas por ellos a los asistentes de otros recitales, la misma semana del incendio.

Durante una misa realizada en memoria de Patricia Alejandra González, la única persona que murió del equipo que trabajaba en el lugar, uno de ellos reveló: "A a esas bengalas las habíamos 'decomisado' nosotros el martes y el miércoles".
 
"La noche del viernes los hombres entraban por la persiana de la izquierda y por el hall de la derecha, en el portón donde estaba la boletería lo hacían las mujeres. A todos los revisaban, a tal punto que las chicas entraban descalzas", describió Damián Albornoz, uno de los trabajadores sobrevivientes.

El y su hermano Gustavo -otro empleado- salieron del boliche "en el aire", arrastados por la marea humana que pugnaba por llegar a las puertas de entrada, mientras la de emergencia "estaba cerrada desde abril, porque el dueño del hotel de al lado no quería que salga el ruido", aseguró.

Guarderías

Ex empleados de República Cromañón afirmaron que en el baño del boliche incendiado no funcionaba una guardería. Explicaron esto luego de una misa en memoria de Patricia Alejandra "Pato" González, una compañera que atendía ese sector y murió en la noche del 30 de diciembre pasado.
 
"Había un solo baño para hombres y mujeres, porque el otro estaba clausurado hace mucho porque se inundaba. Allí algunas chicas se lavaban el pelo, algunos vomitaban y estaba todo lleno de agua. Nadie dejaba sus chicos allí", dijo a Télam un vocero de los ex empleados.

"Patricia organizaba el ingreso al baño, de a cinco o seis personas, porque 'eran miles' en el pasillo. Allí estaba cuando se desató el incendio y no pudo salir", relató.

A pedido de familiares y ex compañeros de 'Pato', el párroco Esteban Salvia, de la iglesia San Pedro González Telmo, de Humberto I al 300, recordó a la joven de 21 años, que había tomado la comunión en ese templo del histórico barrio porteño.

Recuerdos de la tragedia

"Iba en el aire, con los brazos apretados y conteniendo la respiración, y una chica embarazada me pedía 'ayudame, ayudame'", recordó Damián Albornoz, barman de República Cromañón junto a su hermano Gustavo, la noche del incendio que ya causó 191 muertes, en tanto otras 180 personas siguen internadas.

Aquella noche Damián había "saltado desde atrás de la barra" para pedir que no enciendan bengalas. "Ponete las pilas, porque nos morimos todos", contó que dijo entonces. "Di tres pasos, miré hacia arriba y comenzó a llover fuego; la gente se tiraba por las escaleras".

Mientras Gustavo se colocaba "delante de la panchera, para que la gente no se queme" en su afán de escapar del incendio, oía cómo le gritaban "tirate, porque no salís". Damián casi volaba hacia la salida, recordaron los hermanos.
 
"No toqué el piso en tres minutos que aguanté la respiración; tenía los brazos así", apretados contra el cuerpo, describió, al agregar que en esa circunstancia "una chica embarazada" le pedía "'ayudame, ayudame'", y no supo más de ella.

Los hermanos Albornoz se salvaron, pero no olvidan el horror y ahora se organizan -"como lo hacen los padres, los jóvenes y otros", explican-, en busca de "justicia para 'Pato', otros compañeros y toda la gente" que resultó víctima del incendio.