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Hace poco más de una semana, un sismo de 6.5 en la escala de Richter y de grado VI en la escala de Mercalli afectó trece provincias y dio que hablar a todo el país.

El epicentro se ubicó a 57 kilómetros bajo tierra de la sierra de Ambato, en la provincia de Catamarca. Tomó por sorpresa a los catamarqueños y a las otras provincias en las que repercutió: incluso se sintió en Capital Federal.

El sismo trajo a la mente de los memoriosos el terremoto de Caucete, en San Juan. En 1977, otro sismo, de 7.4 en la escala de Richter, produjo daños importantes en casi toda la provincia de San Juan, especialmente en la ciudad de Caucete, en la que murieron 70 personas. ?El día del terremoto yo estaba en Mar del Plata, en un piso 11. El temblor me hizo caer de la cama?, relató Norberto Landerreche, productor periodístico de Canal 9.

El periodista estuvo en la zona de Caucete tres o cuatro días después. ?El 90 por ciento de la construcción del pueblo no era antisísmica, sino de adobe y paja. Quedó todo como si un cuchillo gigante hubiera cortado las casas y construcciones al ras, a 30 centímetros del suelo?, graficó.

El terremoto también causó daños en la zona norte del Gran Mendoza. Este movimiento sísmico fue recordado como uno de los peores, sin contar el de 1944, en la misma provincia.

Ciudad bajo ruinas

La tragedia y el desastre se abatieron la tierra sanjuanina un 15 de enero de 1944.

Alrededor de las 9 de la noche, un fatal movimiento sísmico, en apenas 30 segundos mató a casi 10 mil sanjuaninos, es decir, el 10% de los 90 mil habitantes de entonces.

Hubo más de 20 mil heridos y redujo a escombros a más de 13 mil viviendas.

Ese letal terremoto dejó a la ciudad en ruinas, por lo que San Juan debió ser luego reconstruida.

El sismo había oscilado entre los grados 7,4 y 7,8 en la escala Richter y repercutió en 200 kilómetros cuadrados, que incluían el 95% de la ciudad capital. Entre los daños, se perdieron valiosísimos monumentos históricos, como la casa de doña Paula Albarracín de Sarmiento y la Catedral.

Sin embargo, la historia de desastres naturales de la Argentina se remonta mucho más allá. Inundaciones, terribles ráfagas de viento, sequías y temperaturas extremas han ocurrido en los últimos 50 años.

Según una encuesta del Centro Regional de Información sobre Desastres (CRID), las diez peores tragedias naturales de la Argentina están encabezadas por un terremoto, un tornado y una temperatura extrema. El organismo, una iniciativa de seis organizaciones que colaboran para informar desastres en América Latina y el Caribe, armó el ?ranking? en función de la cantidad de muertos y de afectados.

En los primeros lugares figuran el sismo sanjuanino de 1944, el tornado que devastó Santa Fe en 1972 y el terremoto de Caucete. Además, la lista se compone de temperaturas extremas (olas de frío o calor), inundaciones, aludes y hasta epidemias de cólera.

Desastres en toda la Argentina

En 1973, un tremendo tornado destrozó la ciudad santafesina de San Justo. Con el cielo oscurecido, un calor intenso y vientos de hasta 400 kilómetros por hora, murieron 50 personas y hubo más de 500 heridos.

Casi veinte años más tarde apareció un brote de cólera en el noroeste argentino que causó alarma y que hace poner en marcha una campaña de prevención en todo el país. Los primeros casos de cólera fueron notificados en enero de 1992, en comunidades aborígenes del norte de la Provincia de Salta. El número de casos creció al año siguiente más de cuatro veces, alcanzando una tasa de 6,5 por 100.000 habitantes.

Ese mismo año, Córdoba se vio anegada y murieron 34 personas y 450 se quedaron sin hogar.

En medio de esos años, ocurrieron largas y grandes inundaciones que afectaron a miles de habitantes, dejándolos sin casa, enfermos y desamparados.

Las más recientes ocurrieron entre el 2001 y 2003, anegando la zona del Litoral y también la Provincia de Buenos Aires. Algo de lo aún hay memoria.