La revelación se produjo revisando cientos de documentos para una investigación sobre la carrera diplomática de Pablo Neruda, que llevaba a cabo el historiador y diplomático chileno Abraham Quezada, que se topó con una apasionada carta de amor remitida al poeta en julio de 1971 y firmada por una tal Alicia.

Como los asuntos de alcoba no eran materia de su estudio, Quezada no le prestó mayor atención, limitándose a incluirla en una nota al pie de página de su libro Pablo Neruda. Epistolario Viajero 1927-1973.

Detrás de esa carta se escondía la última ?y prohibida- historia que el poeta vivió con Alicia Urrutia, la sobrina de su mujer, Matilde, que a mediados de los 60 llegó a Isla Negra, por iniciativa de la propia tía, apiadada de la soledad de esa muchacha veinteañera y madre de una niña.

El primero en hablar del romance, y del consecuente escándalo que se produjo cuando Matilde Urrutia los sorprendió in fraganti y obligó a Neruda a trasladarse a la embajada de Chile en Francia, fue Jorge Edwards en su libro ?Adiós Poeta? (1990).

Neruda recibía las cartas -como la que acaba de publicarse- que Alicia le enviaba desde Chile. Volodia Teitelboim también entregó más detalles en la biografía ?Neruda? (1991), pero éste, al igual que Edwards, se cuidó de no entregar la identidad de la mujer.

A esas alturas la historia era un secreto a voces que Enrique Lafourcade se encargó de