El deceso del Monseñor Galán se produjo a las 21 del viernes mientras se hallaba conversando con otros sacerdotes, cuando súbitamente se desplomó y falleció en el acto.

El Arzobispo será velado en el mismo Seminario, ubicado en la calle 24, entre 65 y 66, hasta el domingo, día en que sus restos mortales serán trasladados a la catedral de La Plata, frente a la Plaza Moreno, donde continuará el velatorio.

En tanto, el lunes 27 por la mañana, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, presidirá las solemnes exequias de su antecesor en la sede episcopal platense. Monseñor Carlos Galán nació en la ciudad bonaerense de Nueve de Julio, el 31 de mayo de 1925.

Tras cursar los estudios eclesiásticos en el Seminario de Villa Devoto, fue ordenado sacerdote en la catedral metropolitana de Buenos Aires por el obispo titular de Augusta y auxiliar de Buenos Aires, monseñor Antonio Rocca, el 19 de setiembre de 1953.

Su primer nombramiento como sacerdote fue el de Subprefecto del Seminario de Buenos Aires. Posteriormente fue Vicario Cooperador de la Parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria en el barrio porteño de Floresta y luego de la Parroquia Santa Elena, en el barrio de Palermo.

En 1957, cuando el Papa Pío XII creó el obispado de San Isidro, su primer obispo monseñor Antonio María Aguirre lo designó secretario-canciller, cargo que ocupó hasta 1961.

En ese mismo año, al erigir el Papa Juan XXIII en la provincia de Corrientes el obispado de Goya, su primer obispo, monseñor Alberto Devoto, designó a Monseñor Galán Vicario General de la nueva diócesis.

En 1966, la Conferencia Episcopal Argentina lo eligió Subsecretario de ese cuerpo eclesial, cargo que ejerció hasta 1970, en que fue elegido Secretario General del Episcopado, habiéndose desempeñado como tal hasta 1987.

Monseñor Galán se desempeñó también en la Acción Católica a nivel nacional como Asesor del Consejo de Hombres. Entre los años 1967 y 1981 prestó además servicios en la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires.

Participó de la Asamblea del Episcopado Latinoamericano en Puebla, en representación del clero argentino por nombramiento de Juan Pablo.

Siendo Secretario General de la Conferencia Episcopal Argentina, el Papa Juan Pablo II lo designó, el 11 de febrero de 1981, obispo titular de Cedie y auxiliar de la diócesis de Morón.

Recibió la ordenación episcopal de manos del cardenal Raúl Francisco Primatesta, y de los obispos de Morón y de San Justo, monseñores Justo Oscar Laguna y Jorge Carlos Carreras, respectivamente, en la catedral de la Inmaculada Concepción del Buen Viaje de Morón el 25 de marzo de 1981.

Siendo obispo auxiliar de Morón, la Conferencia Episcopal Argentina lo designó Delegado ante el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

En 1984, fue designado Delegado del Episcopado Argentino para la ceremonia que se realizó en la ciudad de Santo Domingo (República Dominicana), donde Juan Pablo II entregó la Cruz de la Evangelización a todos los episcopados de Latinoamérica, al cumplirse el V Centenario de la Evangelización del Nuevo Mundo.

El 8 de mayo de 1991 el Santo Padre lo promovió a arzobispo de La Plata, de cuya sede tomó posesión el 27 de julio de 1991. En 1992 Juan Pablo II lo designó miembro de la Asamblea General del Episcopado Latinoamericano que se llevó a cabo ese año en la ciudad de Santo Domingo.

El 12 de junio de 2000, Juan Pablo II aceptó la renuncia al cargo de arzobispo de La Plata que, de acuerdo con las normas canónicas, le presentó Monseñor Galán al cumplir los 75 años de edad y, desde entonces residía en el Seminario Mayor San José.

Monseñor Galán fue el sexto arzobispo, y octavo diocesano de La Plata, sucediendo en esta sede a monseñor Antonio Quarracino, cuando éste fue designado arzobispo de Buenos Aires.

En la última asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina realizada en San Miguel en noviembre de 2002, Monseñor Galán fue elegido presidente de la Comisión Episcopal de Reclamos, y miembro del Consejo de Asuntos Jurídicos.
Monseñor Galán, era un estudioso de la historia y, por ese motivo, era miembro de honor de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina.