Fernández atribuyó la caída del 3,9 por ciento de la actividad industrial a la menor cantidad de días hábiles que tuvo abril por la Semana Santa y la conmemoración de Malvinas, y por la actitud expectante del empresariado sobre cómo el Gobierno resolvería la crisis energética.
 

"En primer lugar, hubo prácticamente una semana menos en abril porque el Día de Malvinas y el jueves y viernes santos no se cuentan en generación de riqueza", señaló el ministro al analizar los datos difundidos por el INDEC, que hablan de una caída de la industria después de 16 meses de tasas de crecimiento de dos dígitos.
 
 
En segundo término, acotó, en diálogo con una radio porteña, "la decisión que tomará el Estado respecto del tema energético también ha hecho que la mayoría de la industria haya prestado debida atención a cuáles eran los gestos que el Gobieron hacía para poder comprometerse a mediano plazo".
 

Fernández fue categórico: "Estoy convencido de que esto no es ningún parate, ni mucho menos un amesetamiento. Simplemente es una coyuntura que no se puede dejar de tener en cuenta".
 
El titular de la cartera política deslizó: "Habría que esperar que se produzca la suba del mes siguiente para saber si lo que estoy diciendo es cierto".

El ministro insistió en la necesidad de "no minimizar" esos dos factores al evaluar los guarismos difundidos por el INDEC. "Esto tiene que ver con la forma en que se imaginaba el empresariado cómo se iba a resolver el tema de la crisis energética y cómo se resolvía, a la par de este tema, la ausencia de algunos días, que era imposible pasar por arriba de ello", reiteró.