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Viernes 20 de Noviembre
11-11-09 | Deportes > Tenis Imprimir Galería
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La gran promesa del tenis argentino se despidió agradecida

Trayectoria

  • Junior ITF:
  • - Finalizó Nº1 del ránking mundial junior de la ITF en 2000 (ITF Junior World Champion). Ese año ganó los títulos en singles junior de Wimbledon y del US Open, y fue finalista en Roland Garros. En dobles, obtuvo los eventos de Wimbledon en 1999 (con Bedanova) y US Open en 2000 (con Gisela Dulko).
  • Profesional:
  • - Ganó los tres eventos iniciales que disputó a nivel ITF en 1999 (Chile, Uruguay y Paraguay) y conquistó otros 9 torneos ITF, el último de ellos en la presente temporada 2009 (Lima, Perú).
  • - Fue finalista en un torneo WTA (Bogotá 2008) y semifinalista en otros tres certámenes WTA (Hobart 2004, Québec 2004 y Fes 2007).
  • - Su mejor ránking fue en 2008, cuando llegó a la 65º posición en singles, mientras que en dobles, en 2002, trepó hasta el puesto 45º.
  • Equipos profesionales:
  • - Representó al país en la Fed Cup del 2000 al 2003, en 2005 y en 2008.
  • - Integró el equipo argentino en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.
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María Emilia Salerni le puso voz oficial a su retiro en un encuentro donde no faltaron lágrimas ni recuerdos. "Por ahí no estaba preparada", confesó a Infobae.com

Pedro Fermanelli (Infobae.com)  

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Crédito: Prensa AAT
La familia la acompañó hasta el último paso en su carrera
La familia la acompañó hasta el último paso en su carrera

"Cuando yo fui número uno llovían los contratos, la fama, la gente, recibí wild cards (invitaciones) para los torneos grandes; entrené con Hingis, con Kournikova…Era mucho". Si alguien tomara esas palabras con extrema literalidad, sin siquiera echar un vistazo a los pormenores de la carrera de María Emilia Salerni, entonces ese alguien podría confundir despecho con dolor, el dolor propio de abandonar un largo camino repleto de sueños para iniciar otro camino por descubrir.

"Pitu", Nº1 en junior en 2000, campeona ese mismo año de Wimbledon y el US Open en menores y ex 65º de la WTA le puso voz oficial a su retiro, anunciado días atrás y meditado durante noches y noches con su almohada. Recibió a la prensa en la sede de la Asociación Argentina de Tenis y lloró todos los mares que cruzó raquetero al hombro. Tomó la decisión a los 26 años. Cuando cargaba una década menos era la mayor esperanza del tenis argentino. Las lesiones jugaron un rol clave.

"Es la pregunta de siempre… me lo preguntan desde hace diez años, te juro", comenzó en una respuesta a la consulta obligada sobre por qué nunca se adaptó al cambio, al salto a profesionales. Reforzó: "Son etapas, el junior es una cosa y el circuito profesional, otra muy distinta. En su momento fue un boom en la Argentina, no había mucho nivel como el que estamos viendo ahora y entonces fue importante. Se me llegó a comparar con Gaby (Sabatini), aunque yo sabía que nada que ver…".

La rafaelina agradeció "al tenis", a la AAT, a sus padres (María del Carmen y Abelardo) y hermanos (Mariana y Fernando), aconsejó a los más jóvenes a "no marearse y jugar los torneos más chicos; no saltear etapas", y luego atendió a solas a Infobae.com. "Me venía haciendo la canchera hoy a la mañana con mi mamá, diciéndole que estaba todo bien. Cuando me senté acá, cayó todo de golpe", confesó.

- ¿Hoy pesan más las frustraciones o aquellas alegrías?
- Las frustraciones no están hoy. Por ahí algún sabor amargo de haberme lesionado, de haber estado tanto tiempo afuera por eso, pero no dependía tanto de mí. Todo lo demás, no me frustra en lo más mínimo. Fui una hormiguita trabajando. Di todo. Veo un trofeo y sé de las vivencias que tiene ese trofeo, de lo que pasó la semana previa o en la pretemporada de ese año. Eso queda bien adentro.

- ¿Es perverso el tenis en algún sentido?
- (Piensa) Digamos que es así. Uno se adapta, tiene la vocación, ese don. Tenemos la mala suerte de vivir muy lejos de los Estados Unidos y de Europa, que es donde más se juega. El tenis te viste y te desviste. Te saca y te da constantemente. Cuanto más vos le des al tenis, más te devuelve.

- Pero a veces los mejores años en resultados no son los mejores años en el plano personal.
- Claro, es como que en esos momentos estás en una burbuja. Es una vorágine de cosas y no llegás a disfrutar. El tenista se educa de esa manera, aunque yo era de compartir mucho, de salir a cenar, volver a la Argentina y compartirlo con mi gente. A veces no te das cuenta de lo que hiciste.

-¿La prensa te exigió más de lo que vos le podías dar al tenis?
- Es una buena pregunta. Si algo sé hoy es que la prensa exige demasiado. Todo tipo de prensa, de cualquier parte del mundo. Lo charlamos siempre con Anabel Medina (amiga española, 28 del mundo en single y 11 en dobles). Nunca se conforman, siempre piden más. Y el argentino es muy exitista también. Cuando te va bien estás allá arriba, en globo aerostático; cuando estás mal, te matan.

- ¿Te reconocen en la calle?
- Ahora no tanto. En la etapa junior por ahí sí. Igual me piden algún autógrafo...

- De nuevo: ¿estabas preparada para llegar?
- Lo bueno es que la gente esperaba. La prensa esperaba. Una misma quizá no se sentía preparada y no lo esperaba. Son cosas que cargan sobre una y realmente si no se dio es porque no estaba preparada. Me sentía más madura en los últimos tres años que cuando ni bien salí de junior. Somos latinas, no somos rusas. Ellas son muy frías, muy máquinas. Nosotros somos más sentimentales, sufrimos el desarraigo, el no ver a la familia durante dos meses… son muchos los factores que influyen.

La espera una vida como comerciante en San Francisco, Córdoba, "una vida normal", dice. Está bastante más relajada. Minutos antes se había esforzado por dar otro enfoque a la gran incógnita, no sin despedir las últimas lágrimas. "(El cambio) es como cuando una se muda a una segunda casa y… no se acomoda, no encuentra bien dónde están las cosas, le lleva un tiempo instalarse. Y te ganan como sea, más con lo competitivo que está el tenis hoy".
Es María Emilia Salerni, aquella gran promesa, aunque no una mera promesa incumplida.

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