La semana que pasó no fue una más en Infobae. La entrevista a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, lograda por este portal de noticias, fue seguida por casi todos los medios argentinos. La repercusión fue enorme, tanto en el país como en el mundo.

El personaje a entrevistar despertaba gran interés en la sociedad, en medio de una campaña electoral y a menos de 45 días de una elección legislativa donde ella y otras fuerzas políticas se juegan muchas cartas importantes de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2019.

Estas circunstancias especiales y el hecho de su visita al portal de noticias para ser entrevistada por primera vez en 10 años por un medio independiente, añadían un atractivo especial al hecho periodístico.

Cristina Kirchner en los estudios de Infobae (Adrián Escandar)
Cristina Kirchner en los estudios de Infobae (Adrián Escandar)

Pero, por encima de eso, "algo más" se puso de manifiesto aquel jueves. Algo que viene mutando, día a día, aunque no siempre se nota. Y "ese algo" tiene que ver con un cambio de paradigma. Con la disrupción que generan las nuevas tecnologías en cuanto a la forma de comunicar, de producir contenidos, de cómo éstos se difunden y son consumidos por los lectores y usuarios.

De este tema conversamos con María Teresa Ronderos, directora de los Programas de Open Society sobre periodismo independiente, quien visitó nuestro país para participar como conferencista del "Media Party 2017".

María Teresa Ronderos, directora de los Programas de Open Society sobre periodismo independiente
María Teresa Ronderos, directora de los Programas de Open Society sobre periodismo independiente

Ronderos es una periodista colombiana que cuenta con una extensa trayectoria: desempeñó diversos cargos editoriales en La Semana, revista de noticias líder en Colombia; junto con la Fundación Ideas para la Paz, fundó y dirigió VerdadAbierta.com, un sitio web que cubre el conflicto armado colombiano.

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Es autora del libro más vendido sobre esta temática: "Guerras Recicladas", galardonado con el Premio Nacional Simón Bolívar de "Periodista del año" (2015). Ronderos es además miembro de la Junta Directiva de la Fundación Iberoamericana para el Nuevo Periodismo García Márquez, ha recibido el Premio Iberoamericano Rey de España, el premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia y fue becaria del Centro David Rockefeller de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard.

– Esta semana fue muy especial para nosotros como periodistas. Infobae tuvo la posibilidad de generar un importante contenido de tipo audiovisual. Vimos a medios tradicionales siguiendo la noticia que se generaba desde una plataforma web. Algo que no imaginábamos hace cinco años.

Así es, es cierto. Yo creo que con el advenimiento de las redes sociales, los medios digitales agarraron una fuerza brutal. Esto ocurre porque la gente se adueña de esos medios, se adueña de esos contenidos, los reparte como quiere, los comenta como quiere. Con estos medios, el público logra una relación muchísimo más interactiva que con los tradicionales (diarios, televisión o radio). Entonces terminan jalando la agenda pública. Y cada vez lo vamos a ver más. Claro, en este caso (de la entrevista a CFK) se trataba de un personaje muy importante para la Argentina, que no había hablado, etcétera.

Ronderos visitó nuestro país para participar como conferencista del “Media Party 2017”
Ronderos visitó nuestro país para participar como conferencista del “Media Party 2017”

Pero en general, cada vez más se verá a los medios digitales estableciendo la agenda. Y lo interesante es que la agenda de los medios digitales no la pone necesariamente un medio, la propone el medio, pero es la gente -la cantidad de gente- la que hace que sea o no sea importante. La noticia no es relevante por lo grande que la titule el medio, como era antiguamente, sino por la respuesta que da la gente, de manera inmediata.

– Hay una doble vía, porque no sólo la gente eligió verlo, sino que también vimos un personaje político importante escogiendo a un medio digital para hablar por sobre uno tradicional.

Claro, porque saben ya a quién y cómo le están hablando a la gente. Estudian y conocen cuál es la tendencia en comunicación, cuál resulta más eficiente y cercana al público.

– ¿Cuál es la diferencia en el manejo del formato y del relato que aporta el medio digital?

Lo que aporta el medio digital es que propone una conversación. Por su misma naturaleza digital, tiene la posibilidad de brindar una respuesta inmediata en los muros del mismo medio, o en todos los distintos canales por donde se publican sus historias, como Facebook, Twitter o Instagram. Eso genera conversaciones múltiples, simultáneas, instantáneas, que son enormes y que llegan a todas partes. No es lo mismo que un medio tradicional, un diario tradicional imprime, entonces tengo que esperar a que alguien le mande una carta de lectores, y que luego alguien escoja entre unas pocas que luego se van a publicar. O la televisión, ¿cuándo la gente puede participar en un noticiero en televisión? No existe ni siquiera el formato para hacerlo.

Ronderos detacó que un medio digital propone una conversación, por su misma naturaleza digital, tiene la posibilidad de brindar una respuesta inmediata
Ronderos detacó que un medio digital propone una conversación, por su misma naturaleza digital, tiene la posibilidad de brindar una respuesta inmediata

– Pero los medios tradicionales también han incorporado redes sociales, presencia en la web. ¿No alcanza?

Sí, claro, hoy en día ellos también suman estas tecnologías. Pero es lo digital lo que carga toda la fuerza. Porque la crisis del negocio de los medios de comunicación no es solamente una crisis de modelo de negocio, es una crisis de modelo editorial. El modelo editorial se quebró. Ese modelo editorial del que vivieron los medios por más de 100 años, se quebró con este fenómeno. Primero con la llegada de Internet y después con el paso a redes sociales y a móviles. Y se quebró en el sentido de que los medios tienen que pensar cómo se relacionan con esas audiencias.

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Porque antes, era yo quien tenía el conocimiento, el que hacía la investigación, "el mejor periodista", el que venía a contar "lo que estaba pasando", el que guiaba a la opinión pública con sus columnas, editoriales, etcétera. Hoy, con eso solo ya no alcanza, tiene haber una haber apertura a un diálogo, porque la construcción de sentido público se hace en esa conversación con los lectores quienes ya tienen su propia voz y no necesitan ir al medio para que se conozca qué opinan, qué piensan o qué saben. Cada vez más la gente está haciendo valer más su sabiduría. Además, hay un ambiente mucho más democrático. Claro, a veces no nos gusta, sobre todo porque hay oportunidades en que se expresa de manera muy violenta, muy negativa y con odios. Eso ocurre porque todos estamos aprendiendo, es una voz se hace muy poquito, muy recientemente ganada por la gente.

– ¿Vos estás convencida de que es positivo por ejemplo tener comentarios dentro de las notas?

Es necesario. Pero, a su vez, los medios tienen que saber "mediar" con esa voz y conversar con ella, porque la gente quiere participar y si se encuentra con artículos cerrados -a la vieja usanza- reacciona de forma muy violenta. En cambio, si el medio conversa contigo, si te pregunta: "tú qué sabes de esto" y "tú qué opinas", "por qué", "cómo" y te convierte en una persona que construye sentido y una explicación de lo que está pasando, ahí es que todo se vuelve mucho más interesante para la gente. La participación debe ser mucho más civilizada si se quiere, no de enloquecerse, sin ponerse a hacer fanatismos u odios.

La especialista destacó que cada vez más se verá a los medios digitales estableciendo la agenda.
La especialista destacó que cada vez más se verá a los medios digitales estableciendo la agenda.

– Los comentarios a veces son agresivos, violentos, fuera de tema, prejuiciosos, o se opina sin haber leído bien la nota. ¿Deberían estar igual, aunque insulten y agravien al periodista o a terceros?

Yo creo que es muy importante tener comentarios, pero ojo: no comentarios abiertos en una caja blanca donde la gente escribe lo que le viene en gana y de cualquier manera. Lo que ocurre con las cajas blancas de los comentarios es que se vuelven como las parades escritas de los baños públicos.

– A veces más sucios aún..

(Risas). Sí, y donde no hay nada en esa pared más que gente que escribe las barbaridades más horribles ahí, como en secreto.

– ¿Entonces cómo?

En un formato de una invitación a sumar –y ya existe la tecnología- para que al final del texto aparezca una serie de preguntas para participar y ser parte de la conversación. El medio debe tratar a su lector con mucho respeto y entonces la gente va a empezar a devolver respeto también. Debe ser una guía con preguntas que inviten a participar inteligentemente: "Venga, ¿nos cuenta usted qué opina?", "¿cuál es su caso?", "en relación con esta nota, ¿a usted cómo lo afecta, cómo se siente?". Así la gente empieza a aprender a participar de forma de construir un diálogo interesante.

Con esto no quiero decir que aparezcan luego los trolls, los robots maléficos pagados por gente con intereses de desestabilización y de extremismo; o aquellos desestabilizados emocionalmente. Los hay en todas partes del mundo, eso siempre va a estar y es una pelea complicada. Pero el ciudadano corriente, cuando se le habla bien, va a contestar bien aunque tenga opiniones totalmente opuestas a quien escribió desde el medio.

– ¿Cuál es el gran desafío que enfrenta el periodismo en este nuevo contexto de innovación y de disrupción?

De acuerdo a lo que estoy viendo en el mundo, el gran desafío es entender que el periodismo tiene que ser eso: un periodismo abierto que construya con la sociedad, que explique, que contextualice junto con la gente. El periodista deber ser el profesional que verifica, que explica, que contextualiza, pero debe hacerlo junto a la comunidad, sumando a otros expertos y otros profesionales de otras especialidades. Debe estar permanentemente abierto. Yo creo que el periodismo abierto es el que va a sobrevivir. El periodismo que sigue sentado en su pedestal diciendo "yo soy muy importante, yo soy el que guía la opinión", va a estar un poco perdido.

– ¿Esta apertura tiene que ver también con el modelo de negocios? ¿El contenido debe ser gratuito?

Sí, claro. Cuando el periodismo logre encontrar ese modelo editorial nuevo -que todavía está buscando– el modelo de negocios va a venir casi naturalmente. Pero no creo que el camino sea cerrar, bloquear, cobrar.

– ¿Las nuevas tecnologías traen realmente mayor apertura o más concentración? Da la sensación que los medios digitales promueven la proliferación de voces, de blogs, de nuevos emprendedores. Pero, por otro lado, vemos incluso a medios grandes y consolidados, en jaque por gigantes como Facebook y Google.

Ahí hay un problema grave ahí. Las grandes plataformas, como Facebook y Goole, se están quedando con 80% – 90% del dinero que llega para la publicidad asociada al periodismo. Entonces el periodismo, que es el que produce esos contenidos, a un costo muchas veces alto, porque el periodismo de calidad toma tiempo de profesionales en producir cosas buenas.

Y luego aparecen estos gigantes y se llevan la crema de todo eso, sin hacer absolutamente nada. Bueno, lo que hicieron en realidad, fue inventarse la fórmula para que las cosas terminen siendo así. Va ser el trabajo también de los medios sentarse, sobre todo Facebook y Google, a ver cómo van a compartir. Porque tiene que haber una manera de desarrollar un sistema, creo que con un formato de diálogo con estas grandes plataformas, porque ellos también están viendo que, cuando el periodismo se queda sin plata, es peligroso para la sociedad. No pueden secar las fuentes de financiamiento de quienes trabajan para realmente tomarles las cuentas al poder, con una voz independiente, etcétera.

Si bien hay muchos sitios, es necesario comenzar a darle un más reconocimiento económico y un juego mayor a quienes estén produciendo información que es valiosa y de calidad. Ahora, ahí aparece otro tema dificil: quién dice qué es calidad y qué no…

No es deseable además que estos gigantes tecnológicos se vuelvan los grandes censores del mundo, ni tampoco ellos quieren serlo. Eso sería muy peligroso. Es un diálogo difícil. Pero sí tiene que encontrarse una manera en donde estas plataformas paguen por algo de lo que se están beneficiando o por lo menos cedan parte de sus ingresos a un nivel mucho más considerable.

Dentro de estas empresas ya hay mucha gente preocupada por esto y tratando de ver cómo empiezan a tener una relación distinta con el periodismo.

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