Un hombre sueco murió en una operación de alargamiento peneano (iStock)
Un hombre sueco murió en una operación de alargamiento peneano (iStock)

El tamaño del pene obsesiona a muchos hombres. De la comparación, muchas veces errónea, surge el cuestionamiento. En los casos más extremos, algunos toman la decisión de operarse para aumentar su longitud unos centímetros. En una clínica en Estocolmo, Suecia, un hombre de 30 años -cuya identidad se mantuvo oculta- y con buen estado de salud, murió mientras se sometía a la intervención.

Wálter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo (MN 74.794), explicó a Infobae que las motivaciones de los hombres surgen a partir del "síndrome de gimnasio". "Creen tener un pene pequeño y están sujetos a pensamientos obsesivos y a la falta de estima. Se denomina así porque lo llevan a comparar su pene con el de los demás, acompañado de conductas de retracción y evitación", señaló.

En la actualidad, existen dos técnicas quirúrgicas para alargar el pene. Una de ellas consiste en cortar el ligamento suspensorio del pene para brindarle entre 1 y 3 centímetros más de longitud en estado de flacidez. Sin embargo, no presenta cambios en erección.

Una de las operaciones consiste en cortar el ligamento (iStock)
Una de las operaciones consiste en cortar el ligamento (iStock)

"En Argentina muchos hombres se someten a esta intervención, aunque el problema persiste porque la causa radica en la creencia de que su pene es pequeño y este problema impacta en su estima y en las relaciones amorosas y sexuales", sostuvo Ghedin.

De acuerdo al especialista, "la mayoría de estos hombres tiene penes de tamaño promedio, pero cuando se instala la idea se vuelve irreductible" y ni siquiera la propia operación proporciona seguridad en sí mismos.

El otro procedimiento, menos habitual en el país, pero por el que murió el paciente sueco, implica la utilización de grasa de otras partes del cuerpo y su posterior inoculación en el miembro, con el objetivo de estirarlo unos centímetros. Según un informe publicado en Journal of Forensic Sciences, que buscaba precisar las causas de la muerte, algunas partículas de la grasa llegaron al torrente sanguíneo y derivaron en el corazón y los pulmones del hombre.

La otra operación inocula grasa de otras partes del cuerpo (iStock)
La otra operación inocula grasa de otras partes del cuerpo (iStock)

"La grasa pasó al torrente sanguíneo y provocó una embolia grasa, es decir moléculas de grasa que comienzan a circular por el torrente sanguíneo hasta que obstruyen arterias, como las coronarias o las cerebrales", puntualizó Ghedin. "El fallo de la técnica de inoculación de grasa convirtió un riesgo potencial en un riesgo cierto y posible de que ocurra".

Después de la embolia grasa, el corazón del paciente se aceleró, sus extremidades tomaron color azul hasta que acaeció el paro cardiorrespiratorio que terminó con su vida. Los autores del informe remarcaron que este fue el primer caso semejante y que las operaciones son cada vez más seguras, lo cual no implica libre de riesgos.

Uno de los peligros más habituales es una potencial infección y consiguiente deformación del miembro. El pene puede perder su ángulo de erección después de una cirugía, lo que provoca que la relación sexual sea más incómoda y menos placentera.

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