Lleva 24 años junto a Marcelo Tinelli, diez años al frente de Este es el Show y acaba de estrenar Cantantes en Guerra, su tercera película junto a Pedro Alfonso. Sin embargo, José María Listorti (44) todavía teme por la inestabilidad laboral: "El otro día vinieron a comer a Campi con Denise (Dumas), y hablábamos de eso. Estamos todos buscando un plan B para cuando no tengamos laburo…".

La dupla con Peter ya está probada: en Socios por accidente y Socios por accidente 2 demostraron que podían hacer una película y divertir a la gente. "La primera fue la que más presión generó porque queríamos mostrar que sabemos hacerlo. Hace 24 años que trabajo en el medio y aprendí un montón de cosas, no sólo hago 'Ohhh' y '¿Le gustó, no le gustó?'. Y por suerte pudimos. Ahora lo único que tenemos que hacer es no defraudarlos: la película está muy bien hecha".

En este nuevo filme no hay acción ni explosiones, pero Listorti y Alfonso cantan, bailan y se meten en un universo distinto: "Me encanta el personaje, este cantante agrandado que es garca, y el personaje de Pedro que, al revés, quiere surgir, y cuando surge, me pongo celoso. El mensaje está bueno, apunta a que la fama marea y que, en definitiva, es la nada misma".

La película finalmente habla sobre la amistad y los códigos. Y a diferencia de Richie, su personaje, Listorti privilegia esos vínculos: "Con mis amigos de la primaria y la secundaria nos juntamos todos los jueves. Los conservo y los atesoro. Con ellos todavía soy el pibe de barrio".

—¿Incorporaste amigos del medio también?

—Sí. Denise Dumas, Campi, Diego Pérez, Seba Almada, Álvaro Navia, Waldo, Paula, Pedro. Tengo muchos amigos.

—¿Qué preferís que digan tus compañeros de trabajo: que sos un gran profesional o un gran tipo?

—Un gran tipo. Que por suerte es lo que dicen. El año pasado, cuando nos despedimos de "Este es el show", que también fue muy improvisado, no estaba en rutina saludar y agradecer sino que se fue dando. Y me emocionaron mucho las palabras que decían mis compañeros de mí.

—¿La pasaste mal en ese momento, cuando pareció que el programa no seguía?

—En 2012 sí, pero ahora no.

—¿No?

—No, entiendo que hay ciclos que se cumplen y si estaba cumplido "Este es el show" estaba todo bien, ya eran nueve temporadas. A mí lo que más me dolía era que el programa, si vos agarrás las planillas de rating, funciona. Me enseñaron en televisión que te sacan del aire cuando el programa no funciona; si funciona, seguís.

—Tenía que ver con un momento de mucha convulsión dentro de Ideas del Sur.

—Tenía que ver con todo eso, con internas en la productora y el canal. Y yo, ajeno a todo eso. A mí me vino bárbaro porque pude descansar, irme con mi familia de vacaciones, pude hacer la película tranquilo. Me vino bien el parate en ese sentido.

Con Campi y Denise (Dumas) hablábamos de eso: Estamos todos buscando un plan B para cuando no tengamos laburo…

—¿Le perdiste el miedo a la inestabilidad de la carrera?

—No, no le perdí el miedo, lo sigo teniendo.

—Pero venís con mucha continuidad de trabajo.

—Sí, pero siento que están pasando cosas en el medio. La televisión no es la televisión que era antes. Fijate los ratings, los programas de 20 puntos de rating no existen más, sólo "ShowMatch" está haciendo eso. Antes, cuando "ShowMatch" hacía 20 puntos, había una reunión de producción pra ver qué estaba pasando, qué estaba mal. Antes las tiras de Pol-Ka y de Telefe hacían 20, 21, y ahora es muy difícil llegar a esos números. La gente está con lo digital y en otras plataformas. Eso me asusta, porque si esto sigue así, en baja, ¿dentro de cinco años a qué nos vamos a dedicar?, ¿qué vamos a hacer? La desesperación de no tener laburo te lleva a tomar decisiones desacertadas, agarrás el primero que se te viene y a lo mejor no está bueno para tu carrera. Esta profesión se basa más en los no que uno dice que en los sí.

—¿En qué momento te empezaste a sentir bueno en lo que hacés?

—Nunca, todo lo contrario. Me cuesta mucho verme. Me cuesta mucho aceptarme. Tengo que aprender mucho. Lo que sí veo es que soy fácil de adaptarme, puedo conducir un programa de espectáculos, un programa de entretenimiento.

—¿Qué no harías nunca?

—Asaltar un banco. En este medio, todo.

—¿Te puedo ver conducir un noticiero?

—Me encantaría. Hoy los noticieros son más descontracturados. Hace diez años te habría dicho que no, pero ahora sí.

¿Qué no haría nunca? Asaltar un banco. ¿En este medio? Todo. Me encantaría conducir un noticiero

—Haciendo un programa de espectáculos, ¿cuál sentís que es el límite?

—Yo no me meto con nada que no se metan los protagonistas. No me meto con infidelidades por más que las sepa. No me meto con menores.

—Preferís perder la primicia.

—Nosotros no buscamos primicias. No me interesa la primicia, para eso están Ángel De Brito o Rial, que son mejores. No te digo que está mal o que está bien, no estoy haciendo un juicio de valor, de hecho, lo veo. Lo de Ariel Diwan y Gisela Bernal lo sabíamos hace un montón y no lo dijimos.

—¿Qué te gusta de la tele fuera de los productos en los que participás?

—La tele está pasando por un momento raro. Todos nos estamos repitiendo todos mucho, todos los programas somos iguales. Desde (Fabián) Doman, Ángel De Brito, nosotros, "El diario de Mariana", "Infama", "Intrusos", "Pamela a la tarde", Verónica Lozano, "Confrontados": somos todos un conductor con cinco panelistas que hablamos de la actualidad. Diez años atrás o quince años atrás, a la tarde, tenías más variantes, tenías novelas que ahora no hay. Ficción no hay más. No está más Cris Morena. Hasta "Yo me quiero casar" es otra cosa. Estamos todos haciendo lo mismo.

La tele está rara. Todos nos estamos repitiendo mucho, todos los programas somos iguales

—¿Hay una televisión medio pobre hoy?

—Hoy en día hacés dos horas de televisión con un plasma, un conductor, gente que habla. Es mucho más barato y recaudás. Con una novela, ¿cómo hacés para pagarles a los actores a la tarde? Por eso terminan en el prime time o novelas en lata.

—En el prime time compite la ficción nacional con las latas extranjeras.

—El prime time compite contra Netflix. Netflix nos está arruinando a todos.

—¿Cuántos años llevás con Tinelli?

—Veinticuatro, son muchos. Cuando ganó los Martín Fierro, fuimos a festejar a una habitación arriba con Marcelo, Pampita, Moria, y yo me acuerdo que estábamos ahí brindando y, mientras estaba sentado, pensaba: "Esto ya lo viví con Pablo, Pachu, con Husni, con Diego Díaz, mirá todos los que pasaron y yo sigo estando acá". Debo ser una buena persona o no puedo conseguir laburo en otro lado. Viste cuando decís: "Che, ¿será que no me querrán en ningún lado y por eso me quedo, o me quieren tanto y me quedo?" (Risas).

—¿Tuvieron peleas en estos años?

—Sí. Marcelo se enoja muy poco, pero cuando se enoja es muy ácido. Nunca te va a gritar, jamás te va a gritar. Es la ironía constante. Como cuando lo ves enojado en el programa. ¿Viste que le cambia la cara?

Marcelo se enoja muy poco, pero cuando se enoja es muy ácido. No te va a gritar, es la ironía constante

—¿Y a vos qué te pasa con un Marcelo enojado?

—La primera vez que se enojó mucho, hará 12, 13 años, me asusté. Después te das cuenta de que es un ser humano, que tiene un montón de cosas y que se puede enojar como yo me puedo enojar.

—Y que no es que te echa ni se termina.

—No, no, no es así.

—La última vez que estuviste acá me dijiste que sería un gran Jefe de Gobierno. Guillermina dijo que él no descarta la política. ¿Lo querés en la política a Marcelo?

—Yo quiero que siga haciendo televisión, así sigo laburando (risas). No, lo quiero en la política. Lo hubiese querido también en la AFA. Necesitaba un cambio la AFA. El hecho de que Marcelo no haya entrado en un punto está bueno porque se dedica a la televisión. Pero si él, con todo el poder y la llegada que tiene al público, no pudo entrar, es complicado que haya un cambio. Con la política también: está bueno que haya un cambio en la política. Tuve oportunidad de hablar con Marcelo lo de la AFA: él no iba ni por plata ni por nada, iba por una cuestión personal, porque es amante del fútbol y tenía ganas de cambiar un montón de cosas para bien. Con la política pasa lo mismo: no creo que él quiera llegar para afanar o para acomodar a sus amigos.

—La situación con la AFA y con el fútbol tuvo un costo anímico y físico…

—Se quedaba sin voz.

—¿Desde el vínculo afectivo no te da miedo el costo que puede tener la política para él?

—Me parece que la AFA es peor que la política. La AFA no está abierta: "¿Cómo es esto? ¿Votan treinta y pico, cincuenta personas?". La política está toda acá, la ves.

—¿Qué cargo querés en un gabinete de Marcelo presidente?

—Yo, en Canal 7.

—Vas de director de programación.

—Sí, que me dé Canal 7 que yo me entretengo ahí. Igual no va a pasar, no creo que pase.

Sigo en ShowMatch porque debo ser una buena persona, o porque no puedo conseguir laburo en otro lado

—¿Qué te genera la devoción que tienen los políticos hacia Tinelli y el programa?

—No tienen devoción hacia Marcelo, tienen devoción a la llegada que tienen ellos. Los políticos son muy vivos, saben que si Marcelo habla bien, Marcelo, Susana, Mirtha, Suar, Echarri… Lo que dicen los grandes referentes de este país, mucha gente lo sigue, impacta. Le tienen miedo a "Gran Cuñado", están los que quieren estar y los que pedían por favor no estar. Dos miradas distintas.

—Del "alica alicate" al "ni se te ocurra imitarme".

—Claro, a Cristina, que no quería que la imiten. El tema es que saben que llegan a un montón de gente. Vos vas a "ShowMatch", como pasó el año anterior, donde al primer programa fueron Scioli, Massa y Macri con sus mujeres, y hacen picos de treinta y pico de puntos de rating. ¿A cuántos "A dos voces" o a "Intratables" tienen que ir para sumar 30 puntos de rating? Más todo lo que pasa después, todo lo que se habla en redes, en lo que se repite, todo lo colateral. Ellos saben que pegan un tiro y encima saben que Tinelli no les va a hacer una pregunta jodida, los humaniza, los pone en un terreno que no los ponen en los programas políticos.

Entre los argentinos no estamos siendo solidarios

—¿A la Argentina cómo la ves?

—Muy mal. Pero por una cuestión nuestra, de sociedad. Somos solidarios cuando hay un problema grave, pero entre los argentinos no estamos siendo solidarios. Nos interesa nuestro problema, no nos interesa el problema del otro. Todo el mundo dice: "Con los políticos que tenemos…". Los políticos no vienen de Marte, los políticos vienen de nuestra sociedad, y si nosotros somos así, los políticos van a ser así. Si nosotros nos quejamos de que los políticos son todos coimeros, son todos corruptos, y no pagamos el monotributo o hacemos la tramoya para pagar menos, o cuando nos para un policía ya agarramos los 100 pesos para dárselos, el que hace eso, cuando llegue a político, va a hacerlo pero en otra escala. Nosotros no nos hacemos cargo de lo que hacemos, como sociedad no estamos funcionando.

—¿Nos vamos a amigar?

—Va a llevar años, siempre somos Boca-River, radicales-peronistas, unitarios-federales, Pergolini o Tinelli. Siempre tenemos que tener la contra del otro. Es: "¿De qué lado estás? ¿De Natacha Jaitt o de Yanina Latorre?". No hay que estar del lado de nada. No estamos tirando para el mismo lado, no tenemos paciencia para nada, nos altera el otro. Me molesta mucho que no seamos solidarios, que no tengamos paciencia, con los viejos, con los ancianos. No tenemos paciencia en los semáforos. No va, así no va.

Mirá la entrevista completa a José María Listorti:

 

Agradecimiento: Paula Balmayor, producción de vestuario.

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