"Vos sos mi Madraza", le dijo el director de cine Hernán Aguilar a Loren Acuña hace seis años. Ella lo miró perplejo. Se trataba de un proyecto cinematográfico en el que estaba trabajando y que el próximo 25 de mayo verá la luz en todas las salas del país. En su presentación en el Festival de Mar del Plata fue una de las películas más comentadas: los productores de Disney compraron los derechos para su distribución, a través de Buena Vista Internacional.

Loren Acuña
Loren Acuña

Acuña es la primera actriz paraguaya que protagoniza un filme en nuestro país. Con mucha acción, misterio y personajes bien logrados -el elenco lo completan Sofía Gala, Gustavo Garzón y Osmar Núñez-, esta comedia negra toca sin golpes bajos varios de los temas más relevantes de la sociedad argentina, como la violencia de género, la corrupción y la desigualdad social. "Creo que esta película va a quedar en la historia. Es diferente y toca los conflictos más importantes de Buenos Aires y el mundo con un enfoque distinto", cuenta Acuña a Teleshow, que tuvo que aumentar 20 kilos primero y adelgazarlos después para interpretar a su personaje, Matilde, que cuenta con una particularidad.

En un principio es una ama de casa que no puede tener hijos, con una situación económica complicada y un marido que no la deja trabajar. Difícil no sentir empatía por esa mujer, que lleva una vida rutinaria y decide postularse como voluntaria en un comedor infantil, donde se hace amiga de Vanina (Sofía Gala) y se hace Madraza. Pero un trágico hecho la convierte en una asesina a sueldo: la protagonista sufre un cambio rotundo tanto físico como psicológico. La gran prueba que tuvo que enfrentar Loren Acuña.

"Fue un desafío interesantísimo. Matilde tiene una transición muy interesante. No fue nada fácil interpretar este personaje. Subí casi 20 kilos, ahí tiré la toalla y comí de todo; fue la mejor parte. Después había que adelgazar para seguir con el cambio del personaje; eso fue lo más complicado. Pero cuando tenés un objetivo… Fue todo muy cuidado, con nutricionistas. Además, debía estar apta para un protagónico de cine, con toda la fuerza y vitalidad que requiere".

Tiene una larga trayectoria en telenovelas locales: Valientes, Don Juan y su bella dama, Sos mi vida, Culpable de este amor y Son Amores, entre otros
Tiene una larga trayectoria en telenovelas locales: Valientes, Don Juan y su bella dama, Sos mi vida, Culpable de este amor y Son Amores, entre otros

Hace ya un tiempo que el cine negro se convirtió en uno de los géneros predilectos para los grandes directores argentinos, pero Madraza logra distinguirse, no solo por los personajes y su historia, sino también por los efectos especiales en las escenas de acción -hay sangre, y bastante- y la música en las escenas más violentas, que le aportan un toque a lo Quentin Tarantino.

-La gente no se va a aburrir para nada, la película tiene todos los ingredientes: suspenso, policial, comedia. Sobre todo, mucha risa. Es una comedia negra pero diferente a todas las películas argentinas. Partiendo desde el póster. Muchos pueden pensar que es una historia más sobre asesinatos, pero trata los temas de una manera particular.

-Por su contenido y cómo trata las diferentes temáticas, ¿considerás que Madraza es una película de culto?
-Creo que sí. Creo que va a quedar en la historia. Es diferente. Estuvimos en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en noviembre y el público se quedó fascinado. La gente se sorprende, se ríe, aplaude muchísimo.

-¿Cómo te sentiste cuando te enteraste que fue comprada por Disney?
-En el festival funcionó muy bien el boca a boca. La vieron muchos productores y directores y se empezó a correr la voz. Gracias a Dios llegó a manos de Disney, que quedaron fascinados, y la empiezan a distribuir. De ser una película independiente llegó a Disney, es la frutilla del postre, estoy feliz.

Sueña con dirigir su propia película
Sueña con dirigir su propia película

-¿Cómo te llegó la propuesta para protagonizar Madraza y convertirte en la primera protagonista paraguaya en una película argentina?
-Hernán Aguilar, a quien conocí en un seminario, me dijo "estoy escribiendo un guión, quiero que seas mi Madraza". Fue hace como seis años, él ya lo tenía todo en la cabeza. Yo no entendía nada. Se fue a vivir a Los Ángeles y nos mandábamos mails. Me decía "Loren, estoy en tal parte del guión". Pasan unos años y me avisó que ya estaba hecho. Él convocó a todos los actores por casting, tiene una manera de trabajar muy interesante: quiere conocer la energía de cada uno más allá de su talento.

-¿Por qué Hernán vio en vos a la Madraza?
-Yo se lo pregunté, y me dijo 'no existe otra actriz que lo pueda hacer'. Según él soy excelente actriz y Matilde necesita de la energía que tengo yo para poder hacer esas dos personalidades de las que hablábamos antes. Una Matilde antes y otra después, cuando empieza a aflorar. Como soy grandota, a pesar de que tuve que engordar y adelgazar, también ayudó para que sea creíble el personaje. En la primera parte tiene una personalidad más chata y después se muestra con mucha más energía, como soy yo.

-Sacando la parte de la asesina serial, ¿se podría decir que tu manera de ser está más cerca de la "segunda" Matilde que de la "primera"?
-Sí, pero portate bien que empiezo a los tiros (ríe).

-¿Qué repercusiones tuvo la película en Mar del Plata?
Decían "Loren Acuña es la revelación del festival". Me sentía súper bien porque me preparé muchísimo para este momento. No soy una improvisada. Trabajé tanto para esta película: conozco todos los pormenores.

-¿Te costó mucho el tema de los "dos personajes"?
-Obviamente me lo tomé muy en serio: busqué situaciones de riesgo de mi vida y siempre me suceden cosas muy increíbles. Vivo en Caballito y fui al parque a leer el guión. Se me acercaron dos pibes de la calle y me asustaron con una botella rota en el cuello. Recuerdo esa sensación de muerte, de tener la botella a punto de cortarme la yugular, con los pibes lamentablemente muy drogados. Y yo tan vulnerable, estaba descalza tirada en una lona. Solo se llevaron las cosas materiales. Miro el lado positivo y gracias a eso tuve esa sensación de peligro a la que muchos actores recurrimos. Yo me formé con el Método Stanislavski.

No soy una improvisada, conozco todos los pormenores de esta película

-¿De qué se trata?
Se trabaja con la memoria sensorial. Cuando tenés oficio lo podés usar porque no te perturba. Si sos muy novato y recurrís a la muerte de un familia para llorar es como bastante fuerte. Hoy en día tengo la capacidad para adentrarme en el personaje, por eso hay que crear uno sólido que tenga un alma como el personaje que hacía en Carancho, que me hace acordar a una anécdota muy divertida con Ricardo Darín. Él es un genio y hacía chistes todo el tiempo. Pablo Trapero (director de la película) decía "acción" y yo necesitaba tiempo para poder actuar porque, segundos antes, Darín me jodía y me decía "cuando era chico tenía una niñera que era paraguaya" y se ponía a hablar en guaraní, yo me moría de risa. Por suerte con mi profesión conocí a los mejores.

-¿Por ejemplo?
Alfredo Alcón, en uno de mis primeros trabajos: Por el nombre de Dios, de Pol-ka. Era un bolo, y cuando llegué la productora me dijo que vaya al motorhome a maquillaje. Subo y estaba Alcón, sentado de espaldas, pero me vio por el espejo. Yo me quedé mirando, abro la boca y digo "¡ah!" Él me mira a través del espejo y dice "¡ah!" No sabía qué hacer, me quedé petrificada. Le digo 'voy a ser tu enfermera'. Y me dice 'entonces, curame', con un tono de voz que te desnudaba el alma. Creo que nací con suerte. Él era un sol.

-¿Cuáles fueron los actores con los que más disfrutaste trabajar?
-Todos fueron un placer. Pero Mercedes Morán siempre me manifiesta su apoyo y generosidad. Actuamos juntas en El Hombre de tu vida. Ella quedó tan conmovida conmigo que me preguntó: "¿De dónde saliste?" Y yo le contesté: "Tenemos el mismo representante".

-¿Creés que con tu papel en esta película se termina el prejuicio que se tiene con algunos actores extranjeros, a los que no les dan papeles protagónicos?
-Lamentablemente los actores paraguayos, excepto Arnaldo André que es nuestra recontra estrella y siempre fue protagonista, tuvimos que pagar derecho de piso, como en todos lados del mundo. Espero que eso cambie y que sepan que podemos hacer personajes riquísimos.

Creo que nací con suerte

Vino a Buenos Aires sin compañía, bajo "la inconsciencia de la adolescencia", con el objetivo de estudiar Ingeniería en Sistemas, carrera que no tardó en abandonar. Se casó y tuvo una hija. Cuando una amiga le pidió que la acompañase a un casting, descubrió su verdadera vocación.

-Me ve la directora y me propone hacer la última escena. Me preguntó si era actriz. Yo estaba tan entusiasmada y apasionada que a la vez me aterré, no sabía si contestar o no. Ella se dio cuenta y percibió mi duda. Me dijo "si no estás estudiando teatro estás perdiendo el tiempo. Tenés que estudiar porque tenés un rostro que traspasa la pantalla, tenés algo que es muy lindo, transmite mucho". Hernán Aguilar me dijo una vez: "Si pudiese lograr un diez por ciento de lo que me cuentan tus ojos estaría totalmente feliz".

-¿Y empezaste a estudiar?
-Ahí emprendí mi búsqueda para ver dónde podía estudiar. Cuando era chica pensaba que los actores nacían actores y los músicos nacían músicos por obra y gracia de Dios. Después del consejo de esa directora me empecé a formar con Augusto Fernándes.

-¿Tenés algún proyecto en mente?
-Ahora estoy trabajando en la serie de Sandro, con dirección de Adrián Caetano, qué encanto de director. Me gustaría dirigir mi propia película, para estoy formándome. Por suerte tengo proyectos en cine, me ofrecieron dos películas pero no puedo decir nada por cábala, viste cómo somos los actores.

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